Casitas de la calle Canet de Sarrià / INMA SANTOS
Casitas de la calle Canet de Sarrià / INMA SANTOS

La calle Canet: esencia de pueblo en el corazón de Sarrià

Estas 12 gemelas de planta baja y piso, con terraza y patio posterior, se construyeron para los trabajadores de Can Canet a mediados del siglo XIX

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Periodista

El viejo Sarrià está repleto de rincones y espacios tranquilos que invitan a pasear y a detenerse a observar o a charlar. La calle Canet es uno de esos lugares del barrio, una de esas vías que desembocan en una arteria principal como es Major de Sarrià. Si algo distingue a esta calle son la doce viviendas idénticas en hilera que se abren paso en el primer tramo. Una cornisa corrida da unidad a estas 12 gemelas de planta baja y piso, con terraza y patio posterior, que fueron construidas para los trabajadores de Can Canet a mediados del siglo XIX, por encargo de Josep Bosch i Canet.

COMPRA Y RESTAURACIÓN DEL AYUNTAMIENTO

Los Canet eran una familia de grandes terratenientes que en el siglo XVII participaron activamente en el gobierno de la entonces villa de Sarrià. Pero los siglos fueron haciendo mella en su alegre fisonomía de casitas de pueblo, hasta llevarlas a finales de los años 70 del siglo pasado al borde de la desaparición. Lo cierto es que su estado de conservación dejaba mucho que desear, sin embargo, su esencia de calle de pueblo llevó al Ayuntamiento de Barcelona a comprarlas y restaurarlas. La idea inicial era convertir esa vía del casco antiguo de Sarrià en un centro artesano, manteniendo su esencia.

Pero las cosas no siempre salen como uno imagina, y este proyecto es un buen ejemplo. Pese a los esfuerzos invertidos, ese proyecto nunca ha llegado a cuajar, en parte porque los alquileres siempre han sido elevados, y en parte porque esas preciosas casitas no cumplen en muchos casos las condiciones para acoger según qué tipo de actividades, sobre todo, aquellas que necesitan una maquinaria grande y pesada.

CAN MIRALLES-CANALS

Durante muchos años y hasta finales del siglo XX, solo una restauradora de papel antiguo y una artesana que se dedicaba al arte floral lograron resistir durante años en la calle, incluso superando la difícil convivencia con una plaga de termitas que afectó a las casas durante algún tiempo. Actualmente, sobreviven algunas entidades de barrio como la escola bressol y la oficina de vivienda del distrito.

Además de estas 12 supervivientes del pasado agrícola del núcleo de Sarrià, esta misma calle guarda otro testigo del paso del tiempo, algo más moderno que las casas de los artesanos: Can Sangrà o can Miralles-Canals. Cubierta de buganvillas, esta imponente casa señorial construida en 1797, adquirida y reformada por la familia Canals-Miralles a finales del siglo XIX, aún conserva el escudo de armas esculpido en piedra y su gran puerta de hierro forjado.

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