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Manuel Valls sigue culpando a Ada Colau y al proceso independentista de los grandes males que asolan a Barcelona. El candidato a la alcaldía de la Ciudad Condal ha remarcado este lunes que la ciudad necesita un cambio radical y se ha mostrado especialmente crítico con su alcaldesa, de quien ha dicho que “representa a los narcopisos y al top manta”. También ha censurado su desprecio a la monarquía española, asegurando que “el republicanismo francés siempre ha respetado la ley” y reivindicando que “los últimos 40 años han sido los mejores de los últimos tres siglos de España”.

Ha hablado Valls de Catalunya y España, pero sobre todo de Barcelona y los altos índices de delincuencia e inseguridad. “La gente de los barrios ya no puede más. La inseguridad es el gran problema de Barcelona”, ha comentado el ex ministro de Interior de Francia al ser cuestionado sobre la macrooperación que se está realizando en la capital catalana. “Estos temas no son fáciles ni hay una solución mágica, pero la voluntad es imprescindible. Si soy alcalde, la Guàrdia Urbana tendrá más recursos. La inseguridad no es un tema ideológico”, ha recalcado Valls.

Valls, socialista confeso, ha proclamado que la inseguridad afecta, principalmente, “a las clases más populares, más humildes, porque los ricos ya tienen sus medios para protegerse”.

INSEGURA Y SUCIA

Durante la presentación de su libro, Valls ha pedido la ayuda de “todos los barceloneses” para liderar el gran cambio que necesita la ciudad. Ha alternado duras críticas a la gestión de Colau (“ha fracasado en la lucha contra la pobreza y la vivienda”) con mensajes de ilusión y optimismo ("Barcelona es la ciudad de la luz y muy cosmopolita").

“Barcelona debe decidir si quiere ser una capital europea o la capital de la República”, ha manifestado Valls, quien ha profundizado en los grandes males que han debilitado su reputación internacional. “Barcelona ha dejado de ser la ciudad segura que conocíamos. Y también está muy sucia. Puede caer en un pozo del que no saldrá en muchas generaciones y, por dicho motivo, quiero liderar un cambio de rumbo de 180 grados”, ha añadido.

PLATAFORMA TRANSVERSAL

En su comparecencia ante los medios de comunicación, Valls ha recordado su amplia trayectoria política y ha lamentado las críticas recibidas por su legado en Francia. “Las mismas personas que se alegraban de que un catalán fuera el primer ministro de Francia, ahora dicen que no soy de aquí”, ha denunciado Valls, convencido de que la crispación “viene de la gente que no respeta la ley”.

Valls ha alardeado de contar con el apoyo de Albert Rivera e Inés Arrimadas, aunque ha matizado que también espera seducir a amplios sectores “del catalanismo moderado y del socialismo catalán”. La suya, asegura, es una plataforma transversal, convencido de que "Barcelona no es una cosa de partidos".

En el libro, Valls destapa su faceta más personal y recuerda sus orígenes barceloneses. Su infancia en Horta. “La mía es la historia de un regreso que se decidió el día de Sant Jordi de este año. Yo vuelvo a casa y estoy encantado con el calor de la gente”, ha dicho el político, antes de glosar las figuras de Pasqual Maragall y Felipe González como sus referentes de la política española.