Oriol Soler, codirector de Abacus, en una imagen en TV3 / TV3

Oriol Soler, codirector de Abacus, en una imagen en TV3 / TV3

Vivir en Barcelona

Oriol Soler, el cazasubvenciones de la Generalitat

El hombre fuerte de Abacus, activista independentista, mantiene una gran habilidad para lograr dinero público gracias a su relación con ERC y la administración autonómica

17 octubre, 2022 00:00

Noticias relacionadas

“Convence, seduce, a pesar de esa mirada hacia otro lado, porque sus ojos no paran de moverse, hacia todos los rincones”. Es una frase de alguien que le conoce bien, y que ha participado en algunos de sus proyectos. Pero es un comentario no muy original, porque se repite por parte de muchos otros que han tenido o tienen trato con Oriol Soler Castanys, un cazasubvenciones de la Generalitat, un impulsor de decenas de proyectos culturales, que tienen una clara misión política: dotar a Cataluña de un estado, a partir de contenidos culturales ambiciosos, con empresas que puedan mirar al mundo desde Barcelona. Ahora lo intenta a través de la cooperativa Abacus, antes un referente del catalanismo progresista, cercano al PSC y al PSUC, hoy un ariete del independentismo.

Lo último es una subvención de la Generalitat de cinco millones de euros, dentro de la convocatoria de ayudas públicas del departamento de Empresa y Trabajo para fortalecer la “economía social y solidaria”. El consejero de Empresa, Roger Torrent, de ERC, señalaba que esa subvención, dentro de un paquete de ayudas para cooperativas –junto a Som Energia y Suara—foma parte de una especie de “Next Generation a la catalana”. Y antes del verano, Abacus obtuvo otro buen pellizco: una subvención de 490.000 euros por el proyecto Abacus Media, una plataforma digital para apoyar la prensa local en Cataluña, todavía por desarrollar. En ese caso, fue Presidencia, también en manos de ERC, quien otorgó la ayuda, junto a otras partidas para medios de comunicación escritos y digitales.

Oriol Soler Castanys conoce la administración al dedillo. Se mueve como pez en el agua. Hace doce años, con el gobierno tripartido de José Montilla, y con Cultura en manos de ERC, puso en marcha un proyecto ambicioso, junto con el empresario Ferran Rodés. La subvención fue de 900.000 euros para poner en pie el diario Ara, aunque Soler abandonó el barco en 2012. La última gran aventura ha sido la fusión entre Abacus y Som, su cooperativa, que edita publicaciones como Sàpiens, y libros, a través de Ara Llibres. Esa pequeña cooperativa ha acabado dominando Abacus, la gran distribuidora de material escolar, que impulsara la pedadoga Marta Mata junto a padres y madres de alumnos. ¿El secreto? La conexión de Soler con la Generalitat.

LOS PROGENITORES, EN CULTURA

En los últimos meses han llegado más ayudas, a partir de unos 120 contratos con departamentos de la Generalitat, los que estaban en manos de JxCat, pero principalmente con ERC, el verdadero enganche de Soler, que proviene del activismo independentista, con un muy lejano en el tiempo MDT (Moviment de Defensa de la Terra), y, posteriormente vinculado a ERC.

Oriol Soler y Salvador García-Ruiz, de Abacus / FOTOMONTAJE METROPOLI

Oriol Soler y Salvador García-Ruiz, de Abacus / FOTOMONTAJE METROPOLI

Esa cercanía con la Generalitat la ha tenido siempre Oriol Soler, nacido en Ripollet, en 1969. Sus padres ya eran promotores culturales, fundadores de Enllaç, la empresa de management y promoción. Fueron promotores de un gran número de grupos de teatro y de música en los años setenta del pasado siglo, con la idea de transformar la cultura en vivo del franquismo. Cuando se recupera la Generalitat, en 1980, una referencia como Albert Manent propone a sus padres organizar el departamento de Cultura y los dos se convierten en funcionarios, aunque su padre había trabajado como directivo en el Banco Popular Español.

Las mismas fuentes que conocen bien a Soler destacan una cuestión vital en 2022: “Oriol se asustó con el proceso indepedentista y las cuestiones judiciales”. Su trabajo ahora se centra en el activismo cultural, con severas críticas al independentismo por no tener en cuenta “el 50% de la población catalana que no es independentista”, como él mismo ha señalado de forma pública. Su referencia es Ripollet, una población dormitorio que fue dignificando sus barrios, con vecinos procedentes de otras partes de España. Y, aunque haya caído del caballo al comprobar el fracaso del movimiento, su posición ahora es firme en defensa de la otra Cataluña no independentista. Pero estuvo en la dirección del ‘procés’ desde el primer minuto, formando parte del llamado “estat major”, junto a David Madí y Xavier Vendrell. Mantiene el orgullo también por sus operaciones diversas: el 9N, la candidatura conjunta entre CDC y ERC que dio lugar a Junts pel Sí en 2015, el 1-0, y se le ha relacionado con el llamado Tsunami Democràtic, por el que se le investigó.

Es un ariete de ERC para lograr “ampliar la base”, como señala Oriol Junqueras. Y para ello, Soler está convencido que todo pasa por una gran empresa que difunda contenido cultural, en lengua catalana. En su intento de que Abacus sea esa gran empresa –presidida por Maravillas Rojo, una alta ejecutiva que ha colaborado con gobiernos socialistas y que procedía de la Abacus anterior a la fusión con Som—Oriol Soler cuenta con Salvador Garcia. Se trata de un economista, exconsejero delegado del diario Ara, que está vinculado también al independentismo, como impulsor del colectivo Emma, encargado de la labor de propaganda en la prensa internacional. Los dos, como codirectores de Abacus, son misioneros en Cataluña, siempre pendientes del dinero público, que fluye –antes con Som y ahora con Abacus—de los departamentos de la Generalitat bajo el dominio de Esquerra Republicana.

UNA INDUSTRIA CULTURAL NACIONAL

Soler cree en la iniciativa privada. Él mismo impulsó, con 17 años, la Revista de Ripollet, --dejó el instituto y los estudios-- con una idea que no ha abandonado nunca: los medios y las industrias culturales son fundamentales para transformar una sociedad. Y ha llegado a crear hasta 25 empresas. Pero siempre ha buscado ese amparo en la administración, también con la idea de que el poder público debe implicarse con esa industria cultural que trabaja por “el país”. Trabajó en Edicions 62, para dirigir las revistas del grupo, con Oriol Castanys. Y en esa época, en la primera mitad de los años 90, conoce a Eduard Voltas –clave en la fundación del diario Ara en 2010, desde su cargo en el departamento de Cultura bajo el mando de ERC-- y también a Xavier Folch y a su hijo Ernest Folch.

Una tienda de la Cooperativa Abacus / ABACUS

Una tienda de la Cooperativa Abacus / ABACUS

Posteriormente, Soler trabajó en Hachette, a través de Salvat Editores, y desde ese puesto entiende que los grandes grupos multinacionales tienen una misión relacionada con la cultura del país originario. Soler en Hachette y Francia y en Prisa, y en El País y la SER y todas las empresas editoriales del grupo en España, y toma la decisión de cear Cultura 03, que deriva en la cooperativa Som, ahora integrada en un grupo mayor, junto a Abacus.

ABACUS, EN BUSCA DE MAYOR MÚSCULO

Escaldado por sus implicaciones en el procés, con cierta angustia por las investigaciones de las que ha sido objeto, Oriol Soler es ahora un misionero de su causa, obsesionado en lograr un colchón intelectual sólido para el independentismo. Y lo intenta a través de una empresa que tenía otros objetivos: la pedagogía de la socialista Marta Mata, como fue Abacus, fundada en 1968. Y siempre, eso sí, pegado a la administración con un “talento natural” para conseguir subvenciones de la Generalitat, que conoce en profundidad.

“Habla, con pasión, de proyectos, de cosas que se pueden hacer, con mucha vitalidad, mirando aquí y allá, y gesticula y te parece que todo debería ser más fácil”, señalan los interlocutores de Metrópoli.

Con ERC en el poder, y con los contactos en diferentes departamentos, Soler cree que Abacus puede tener el músculo suficiente para ser una gran empresa cultural. Con dinero público.