Modernismo de belleza modesta y sin ostentaciones. Esa es la definición de la Casa Granell, obra de Jeroni Ferran Granell, uno de los arquitectos más discretos del modernismo, conocido por la sencillez estética de su edificios.

La Casa Granell, en el número 122 de la calle Girona, es buen ejemplo de ello. Fue construida entre los años 1901 y 1903. Dicen los expertos, que su ordenación es poco habitual, pues los balcones se sitúan en los laterales mientras que la parte central queda reservada para las ventanas emparejadas.

DECORACIÓN MODERNISTA

Los marcos de las ventanas y los balcones son de piedra, como la planta baja del edificio. Y sí, la ostentación decorativa brilla por su ausencia. La ornamentación se concentra en las ventanas, con relieves de perfil sinuoso. Aunque el elemento más característico de la obra de Granell está en la fachada y los magníficos esgrafiados florales que la revisten.

Quizá lo más llamativo del edificio queda en el interior: en el vestíbulo y el patio de luces central. El vestíbulo, de planta rectangular, presenta el suelo de mármol y la parte inferior decorada también de mármol dorado y tallos de cerámica vidriada de color verde.

CENEFAS FLORALES

Las paredes están decoradas con esgrafiados de cenefas florales. El techo está decorado con estuco policromado a base de estampados florales, ramos de iris hispánicos y plumas de pavo real. Al fondo del vestíbulo, se encuentra la escalera y el patio de luces, profusamente decorado. Merece la pena detenerse a mirar los vitrales, también obra de Granell.

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