Este sábado, a partir de las 16.00 horas, el mundo se parará durante un par de horas. Llega el Clásico del fútbol español, un nuevo Barça-Madrid. Este partido siempre tiene muchas vertientes. Una deportiva, los dos equipos llegan con dudas; otra social, este evento deportivo será seguido en todo el mundo y moverá audiencias televisivas millonarias; y una tercera que se puede analizar desde un punto de vista económico. Y esta perspectiva es la que la pandemia ha cambiado por completo. El Barça-Madrid no podrá verse en los bares y habrá que tirar de amigos y familiares. El riesgo de contagios será superior. Según datos del Ministerio de Sanidad, los contagios en bares y restaurantes apenas es del 3,5%. En ámbitos familiares, las cifras se disparan.

Siempre que los merengues visitan el Camp Nou, 98.000 espectadores llenan el estadio, otros tantos lo siguen por televisión desde el sofá de casa y, quienes prefieren socializar o no se pueden permitir pagar la plataforma de pago correspondiente, van a verlo a un bar. Pero el repunte de contagios de coronavirus en Barcelona ha hecho que el Consejo Superior de Deportes (CSD), es decir, el Gobierno de España, no permita la presencia de público en los campos de fútbol y que la Generalitat haya decretado el cierre de bares y restaurantes un mínimo de dos semanas (aunque les deja ofrecer servicios de take away y delivery).

PALLAROLS ESTALLA CONTRA EL GOVERN

Algunas voces de la hostelería barcelonesa han criticado que esta polémica decisión del Ejecutivo catalán coincida con una fecha marcada en rojo para cualquier bar o restaurante que dé habitualmente los partidos del Barça en directo en su local.

"¿Alguien duda de que los aficionados del fútbol continuarán viéndolo como tenían costumbre de hacerlo, es decir, en grupo? Probablemente sea peor. Un acontecimiento así sería mucho más seguro en bares y restaurantes en los que un responsable se ocupa de que se tomen las medidas de seguridad necesarias", lamentaba esta semana el director del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, en una entrevista con Metrópoli Abierta.

El Director del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, a las puertas de la sede del gremio / V.M.
El Director del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, a las puertas de la sede del gremio / V.M.

"Lo único positivo que nos ha traído la pandemia es que nos hemos dado cuenta de que la restauración forma parte de nuestro ADN: la ciudad, el fútbol… Todo pierde sentido sin la presencia de los bares y restaurantes", reflexiona el líder de los restauradores de la capital catalana en esta misma conversación.

UNA OCASIÓN PERDIDA

Este medio ha podido hablar en las últimas horas con los responsables de algunos negocios que, en condiciones normales, hubiesen ofrecido el Gran Clásico del fútbol español en sus establecimientos. Los locales escogidos son el Conesa Beer Barcelona (calle Casanova, L'Esquerra de l'Eixample), L'Ovella Negra (calle Zamora, en la zona de la Marina) y El Roble (un bar/restaurante en la calle Balmes, al lado del mercado de Sant Gervasi).  

A pesar de las diferencias que existen en cada caso, todos coinciden en un mismo punto: las restricciones del Govern les comportará dejar de ingresar una importante cantidad de dinero este sábado 24 de octubre.

CONESA BEER BARCELONA

El Conesa Beer cuenta con una extensa carta de cervezas artesanales, buena comida, y grandes pantallas de televisión donde ver el fútbol. Desgraciadamente, disfrutar de ello no será posible este sábado. Montse, la encargada del local, lamenta la actual situación: "Estamos jodidos. Esto es más duro que el parón de la primavera". La mujer explica que en octubre estaban "empezando a remontar" y que contaban con los primeros partidos de la Champions del conjunto azulgrana y, sobre todo, con el partidazo de esta tarde para darle un empujón a su facturación, lógicamente castigada por la pandemia.

El Conesa Beer, uno de los templos de la cerveza artesana de Barcelona / ARCHIVO
El Conesa Beer, uno de los templos de la cerveza artesana de Barcelona / CONESA BEER BCN

Montse también detalla que, sin coronavirus de por medio, eran capaces de meter a más de 100 personas en el recinto y de hacer una caja de unos 1.500 euros en un día de Barça-Madrid. "Ahora con el plan que teníamos preparado, con todo el mundo sentado y respetando las distancias de seguridad, habíamos calculado unos ingresos de 700 euros si abríamos el sábado", asegura.      

L'OVELLA NEGRA

Por su parte, L'Ovella Negra es uno de los locales más míticos de la ciudad donde, normalmente, los barceloneses más futboleros suelen reunirse para tomar algo antes de ir a alguna discoteca después de ver un buen partido de balompié con los amigos. 

Desde hace una semana, la perspectiva de quienes trabajan en este popular establecimiento del Poblenou ha dado un giro de 180 grados. L'Ovella Negra permanece cerrada y, en su caso, no se ha planteado ofrecer servicio de take away

Personas viendo un partido del clásico en l'Ovella Negra, en Barcelona / GOOGLE MAPS
Personas viendo un partido del clásico en l'Ovella Negra, en Barcelona / GOOGLE MAPS

Albert, encargado del recinto, lamenta que, tras el decreto del Govern, lo están pasando "mal" y que un día tan importante para ellos como hoy en el que normalmente llenarían, ahora ingresarán "cero" euros. Este joven empleado rehusó dar una cifra aproximada de posibles pérdidas en la jornada del sábado alegando una cuestión de política de empresa.

EL ROBLE

Por otro lado, el bar/restaurante El Roble es un punto de encuentro en el que, hasta la semana pasada, los vecinos de La Bonanova y el Putxet solían ver todos los partidos del Barça en vivo. Desde el punto de vista culinaria, este espacio cuenta con un menú basado en la cocina mediterránea tradicional y en las mejores tapas. Otro tema a destacar es que la mayoría de los platos los ofrecen a unos precios bastante asumibles para cualquier bolsillo.

Una de sus responsables, Inés Fernández, afirma que, de momento, tienen abierto por su clientela fija pero que, en realidad, está preocupada porque "no viene nadie". Además, aclara que este sábado y domingo van a cerrar porque, vista la experiencia del anterior fin de semana, no quieren "perder más dinero".

Imagen de la entrada de El Roble, ubicado al lado del mercado de Sant Gervasi / DF
Imagen de la entrada de El Roble, ubicado al lado del mercado de Sant Gervasi / DF

"En un Barça-Madrid antes de la pandemia podíamos meter a más de 100 personas (el local tiene dos plantas y una terraza exterior) y hacer más de 3.000 euros de caja", afirma Inés. Sin la prohibición de la Generalitat opina que se hubiesen adaptado a las circunstancias pero que, incluso así, cree que hubiesen conseguido una facturación respetable.   

UNOS 1.000 POSITIVOS AL DÍA

A pesar de que la Generalitat de Cataluña adoptó una fuerte postura con el cierre de la hostelería en la Ciudad Condal, el número de contagios no para de crecer día tras día en Barcelona.

Tal y como recoge este viernes Metrópoli Abierta, el 15 y el 16 de octubre se han contabilizado 980 y 968 nuevos enfermos, respectivamente. El fuerte incremento queda palpable en el balance semanal que hace la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), con unos 1.000 contagios más en siete días. Si la semana del 5 al 11 de octubre se registraron 2.962 positivos, entre el 12 y el 18 de este mes han sido 3.955. 

EL CONTRASTE DE CIFRAS

Según datos oficiales del Ministerio de Sanidad, los bares y restaurantes aglutinan el 3,5% de los casos de Covid-19 de toda España desde mayo y el 0,7% de la última semana.

Estas cifras contrastan con las de contagios en reuniones familiares y de amigos en domicilios (14,2%), que se producen sin protocolos establecidos ni vigilancia, y representan el espacio con mayor riesgo.

Analizando estos números, puede que Pallarols tenga razón cuando dice que estos establecimientos no son los culpables de la pandemia. Mucha gente que tenía pensado ir al bar a ver el Barça, sigue queriendo ver el clásico. ¿Conoce usted a algún culé acérrimo que se lo quiera perder? ¿No sería mejor reabrir los bares (y cumplir con las restricciones de aforo y distancia social), y no dejar que los futboleros se reúnan con sus colegas sin control alguno en casas particulares?     

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