Del 16 al 19 de abril se celebrará Alimentaria en Barcelona, la feria de alimentación, bebidas y gastronomía. Volveremos a ver que hay una tendencia clara hacia alimentos más saludables, con más fibra, integrales, con ingredientes como la quinoa o el kale.  Están de moda los smoothies, los zumos de verduras y fruta, las bebidas vegetales, etc. Atrás quedan los vasos de 1 litro de refrescos azucarados (ahora los tamaños son más pequeños e incluso individuales, para personas que viven solas) y las bolsas gigantes de snaks. De hecho, siguen lanzándose aperitivos innovadores: tras los snaks vegetales como los de guisantes, se presentan ahora tiras de ternera o de pollo ecológicos marinadas con especias, por ejemplo.

Los envases de productos de alimentación están concebidos para facilitar la vida a las personas, se enmarcan en una idea de “convenience” (comodidad), pensando en los seniors, los mayores de 65 años: son más fáciles de abrir y cerrar, la tipografía que se utiliza es más grande para favorecer la lectura… Las etiquetas son también más “limpias”, con una información clara y precisa.

También hay una tendencia “eco”, tanto la fabricación como los propios envases son más sostenibles: están elaborados con materiales más fáciles de separar para favorecer el reciclaje e incluso con monomateriales. Los millennials, nacidos entre los ochenta y los noventa, quieren packagings más ecológicos y buscan también una mayor autenticidad, envases con aire vintage, artesanal. Al mismo tiempo, triunfan los packs con un diseño alegre, con ilustraciones que, en muchos casos, reproducen el principal ingrediente del producto que hay en el interior, o bien son imágenes divertidas, vinculadas al mundo del cómic o con un look retro.

Las cocinas se llenan de alimentos bio, más frescos y naturales, volvemos a comprar a granel y a llevar bolsas de tela, intentamos evitar los sobreenvases… Paradójicamente, en una sociedad que desea ser más healthy, con más información que nunca, sigue costándonos cocinar con calma y continúa aumentando el consumo de platos preparados.

Estamos sobreeinformados, pero no sabemos cuáles son las verduras y frutas de temporada, queremos comprar productos de proximidad, pero no dudamos en tomar complementos alimenticios que quizá podemos encontrar de forma natural… Del mismo modo que en los 80 había “moda punky en Galerías”, hoy hay alimentos bio en todos los supermercados que quizás no son tan bio como parece, o productos km0 que están cultivados de forma poco o nada ecológica y los compramos pensando que “ahora sí que comemos saludable”.

Es probable que comamos mejor que décadas atrás pero, sin duda, si nos remontamos a nuestros abuelos, ellos sí que eran “ecológicos”.

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Packaging de Chocolocuras, diseñado por Supperstudio