El Ayuntamiento de Barcelona pondrá controles de aforos en las playas de la ciudad a través de videocensores. Así lo ha asegurado el regidor de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, en una rueda de prensa telemática este jueves.

“En todo momento, sabremos cuál será el límite de personas por playa”, ha indicado Badia. Aunque, eso sí, “no estaremos identificando personas sino la ocupación del espacio público”, ha aclarado el concejal de BComú. En definitiva, lo que busca el gobierno municipal con esta medida es controlar la capacidad real de cada playa durante los meses de verano, los más calurosos del año.

PUNTOS DE ACCESO EN LAS MÁS CONCURRIDAS

El Ejecutivo local también instalará unos 15 puntos de acceso en algunas playas (en forma de pilonas y de palos con cuerdas) como la de Sant Miquel, Sant Sebastià, Barceloneta y Somorrostro para mantener un flujo de personas mucho más ordenado, que se podrán cerrar si alguna de ellas llega a su punto máximo de afluencia.

De momento, se llevará a cabo solo en estas cuatro, que corresponden a las que están situadas en el distrito de Ciutat Vella pero, dependiendo de cuál sea el nivel de afluencia, esta propuesta se podría extender a las del resto de la Ciudad Condal.

BUSCAN UN CAMBIO DE HÁBITOS

Además, cada una de ellas, tendrá indicadores en forma de semáforos, que indicarán el número de personas que se estarán tomando el sol y bañándose en tiempo real en estas zonas públicas habilitadas para ello. 

Todas estas informaciones estarán actualizadas al día en una nueva web de las playas del Ayuntamiento de Barcelona, que empezará a funcionar a principios de la semana que viene. Lo que busca el Ayuntamiento con ello es “un cambio de hábitos, que la ciudadanía busque el estado de las playas en la web antes de ir a una de ellas”, ha argumentado Badia. 

El concejal de Transición Ecológica, Eloi Badia, en la rueda de prensa de este jueves / BETEVÉ
El concejal de Transición Ecológica, Eloi Badia, en la rueda de prensa de este jueves / BETEVÉ

Eso sí, el polémico regidor ha avisado de que se harán excepciones con las personas mayores, que tendrán un acceso preferencial para que, si una playa está cerrada, accedan a ella y no tengan que andar demasiado para ir a otra.

EL ROL DE LA URBANA

Eloi Badia también ha informado este mediodía de que una serie de informadores y agentes de la Guardia Urbana controlarán que el máximo número de gente posible haga un uso responsable de las playas este verano. Es más, si alguien no hace caso a las indicaciones de informadores y de la Guardia Urbana y se las salta, Badia ha confirmado que será sancionado.

Agentes de la Guardia Urbana en las playas / AY. DE BCN
Agentes de la Guardia Urbana en las playas / AY. DE BCN

En el fondo, ha dicho él, la idea este verano es no poner la toallas a primera línea de mar cuando se vaya a la playa. Por ello, el miembro del Ejecutivo local ha pedido a los vecinos “que se echen un poco para atrás”, como medida de prevención para evitar rebrotes del Covid-19.  

UN COSTE DE 700.000 EUROS

El presupuesto del despliegue humano y tecnológico para introducir estos cambios en las playas de la ciudad tendrá un coste aproximado de unos 700.000 euros para las arcas municipales, ha detallado el regidor barcelonés.

Desde el consistorio acalaran que todas estas medidas gubernamentales se llevarán a cabo cuando Barcelona entre en la fase 2 de la desescalada. Se espera que esta situación sea una realidad a partir del próximo lunes 8, siempre que el Ministerio de Sanidad dé su aprobación al respecto este viernes.

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