La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, está cerca de poder aprobar sus presupuestos sin grandes contratiempos, aunque le quedan todavía casi diez días para negociar una salida airosa antes de presentar una moción de confianza como iniciativa desesperada para aprobar los números del Ayuntamiento barcelonés para 2018, como ya había decidido la cúpula de Barcelona en Comú (BeC). Este martes, mientras los grupos políticos negociaban a contrarreloj la composición de la mesa del Parlament y el posicionamiento ante la investidura del próximo presidente de la Generalitat, Colau se reunía con el líder de ERC en el Ayuntamiento, Alfred Bosch, el que, según las últimas encuestas oficiales, puede arrebatarle el puesto, ya que es el favorito en intención de voto.

No hubo ningún acuerdo, pero fue el primer encuentro entre los dos políticos para negociar las cuentas de 2018. De hecho, BeC y ERC ya tuvieron otros dos encuentros, pero fueron meramente formales. Los interlocutores republicanos fueron los mismos, pero los de BeC fueron los tenientes de alcalde Gerardo Pisarello, y Laia Ortiz respectivamente. Y eran sondeos sobre los posicionamientos de cada uno, pero donde quedó claro que todos estaban predispuestos a llegar a entendimientos.

En estos momentos, la cosa ya va en serio. Bosch puso sobre la mesa algunas consideraciones y una pequeña batería de cuestiones técnicas que permiten a Colau salir airosa de la situación. De hecho, Esquerra ya ha hecho de puente con el PDeCAT para que los exconvergentes puedan entrar en una dinámica pactista y ayuden a la gobernabilidad del Ayuntamiento de Barcelona. Colau y los convergentes ni se hablaban, pero en estos momentos, gracias a la mediación de los republicanos, existe, al menos, comunicación entre ambos grupos. La reunión de ayer martes, según fuentes conocedoras de la misma, fue “muy bien. Hubo una gran cordialidad, ya que el trato humano siempre ha sido bueno. Se trataron temas políticos y puede haber esperanzas para que las cuentas de la ciudad salgan adelante sin problemas”.

PREDISPOSICIÓN

La predisposición de ERC a ser condescendientes con las líneas maestras de los presupuestos y su alienación con la estrategia de otros grupos municipales, pilló con el paso cambiado a Ada Colau. Hubo sorpresa por parte de la alcaldesa, que esperaba una posición dura y determinada a que tuviese que aprobar los presupuestos con una moción de confianza, como el año pasado (en esa moción, si la oposición no presenta un candidato alternativo con mayoría absoluta, los presupuestos quedan aprobados oficialmente).

ero los republicanos no quieren guerra. Fuentes conocedoras del encuentro explican a Metrópoli Abierta que lo que se constató fue “la predisposición de Esquerra a permitir que se aprueben los presupuestos sin necesidad de recurrir a la moción de confianza”. Estas fuentes admiten que Colau no se esperaba la actitud pactista de los republicanos. El primer posicionamiento de Bosch será votar no a los presupuestos, pero luego no pondrá trabas porque el cariz social de los números, salvo contadas excepciones, coincide en gran medida con las exigencias de ERC.

LAS DOS DEMANDAS DE ERC

Por tanto, según estas fuentes, Esquerra puso pocos impedimentos a facilitar la aprobación formal de las cuentas. Sólo dos demandas que no representan ningún escollo, separan al partido republicano de los comunes. El primero de ello es la petición de compra de un edificio en la plaza Eivissa, en el distrito de Horta-Guinardó. Los republicanos reclaman que el consistorio lo compre porque “es una demanda vecinal” y que se destine el inmueble a fines sociales.

En principio, esta demanda no tendría que representar una barrera importante para Barcelona en Comú. La otra demanda es una tarificación especial para las guarderías de Barcelona, con el objetivo de que se beneficie a una mayoría de los ciudadanos usuarios de este servicio. Con ello, se pretende ayudar a las clases medias, que son las principales beneficiarias de las guarderías.

Desde la alcaldía, se acogieron estas peticiones sin problemas. De hecho, Colau esperaba una mayor dureza en las peticiones de los republicanos, máxime teniendo en cuenta que el último barómetro municipal les daba como favoritos y que, por tanto, pueden iniciar una presión política para provocar el desgaste del actual equipo de gobierno.

Fuentes republicanas explican a este diario que su formación no tiene interés en llegar a una moción de censura. En primer lugar, porque no hay números para ello. Y luego, porque provocaría el desgaste de todos. “ERC no está por la labor de apoyar una moción de censura ni por llegar a acuerdos contra natura. Por tanto, hemos de buscar puntos en común para entendernos. Nosotros ya les hemos tendido la mano dándole nuestro apoyo. Sólo falta que quieran cogerla”, añaden

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