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Erradicar la enfermedad desde su origen; ¿poner fin a los males desde la factura de la luz?. El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado un plan para detectar desde la seguridad y el sistema sanitario los casos de la invisibilizada pobreza energética. De hecho, la teniente de alcalde en Derechos Sociales, Laia Ortiz, ha admitido que el consistorio aún no tiene una fotografía sobre cómo afecta la cuestión a los barceloneses. “Por eso, pretendemos reforzar la red de prevención y detección”, ha señalado. Un labor que se llevará a cabo de forma coordinada con los cuerpos sanitarios y de seguridad de Barcelona.

La idea es que los profesionales de la salud y los Bomberos puedan dar un aviso a los agentes sociales de las circunstancias en las que viven estas personas, o bien derivar a pacientes y afectados a las oficinas contra la pobreza energética. Luego, desde allí, el personal del Ayuntamiento asesorará a estas personas sobre qué deben hacer para poder reducir su factura, o bien acompañarlos en la reclamación de ayudas sociales y/o demandas a las compañías suministradoras.

DESDE MÉDICOS HASTA PERSONAL DE TELEASISTENCIA

La intención del área de Derechos Sociales es la de “utilizar a todas aquellas personas que tenemos en los servicios públicos". Es decir, a aquellos "que pueden entrar en domicilios o conocen cómo vive una familia”, ha sintetizado Ortiz. Desde los bomberos cuando acuden a una emergencia, hasta los operadores de teleasistencia en su relación con la gente mayor, se puede trazar un mapa de cuál es al situación. Un esbozo en el cual se invierte con formación: desde el pasado viernes ya se han instruído a 60 personas. ¿Qué les enseñan? Cuáles pueden ser los ítems sintomáticos de las personas que viven en un estado de pobreza energética.

Tal como ha apuntado el comisionado de Seguridad, Amadeu Recasens, “lo esencial es el abordaje desde la coordinación, la detección y la prevención”. “Los bomberos tienen información de primera mano cuando se producen unos determinados hechos”, ha apuntado. De hecho, el comisionado ha asegurado que ya existían unos protocolos de detección, pero ninguno de sus apartados hacía referencia (hasta ahora) a la detección de la pobreza energética.

DETECTAR LAS PISTAS QUE DEJA LO INVISIBLE

A pesar de la redundancia, Recasens ha querido insistir en que “para mirar, hay que aprender a mirar”. “Es importante detectar si hay braseros en el hogar o bombonas de butano; si las redes están pinchadas o si nos encontramos con lámparas sin bombillas o con velas; si hay indicios de goteras o sobre-ocupaciones”, hacía referencia.

Tal como ha explicado la comisionada de sanidad, Gemma Tarafa, los primeros profesionales en recibir formación han sido los que trabajan con personas drogodependientes, aunque ya se ha empezado a instruir al personal de los Centros de Atención Primaria (CAP). “Si cubrimos bien la atención primaria, es mucho más difícil que se nos escape algún caso”, ha analizado Tarafa. La intención posterior es ampliar el foco formativo a los centros hospitalarios y de salud mental.

ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES, RESPIRATORIAS Y REUMATOIDES

Desde el comisionado de salud aseguran que “la pobreza energética genera importantes aspectos sobre la salud de los barceloneses”. Enfermedades cardiovasculares, respiratorias y reumatoides podrían estar vinculadas a la imposibilidad de hacer frente a las facturas de la luz, el agua o el gas. “Los niños que viven en hogares sin las debidas condiciones térmicas tienen dos veces más posibilidades de desarrollar asma o bronquitis”, ha asegurado Tarafa.