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La obesidad se ha convertido en la enfermedad del siglo XXI. La vida sedentaria junto con la falta de hábitos saludables ha provocado un aumento imparable del sobrepeso en la sociedad, llegando a afectar al 30% de la población en nuestro país.

Cuando se trata de un estado de obesidad avanzada, para muchos pacientes la realización de una dieta no es suficiente para bajar de peso. La falta de resultados a corto plazo es una de las principales causas del abandono de las dietas y en ocasiones, al no ser supervisadas por un experto pueden llevar al llamado efecto rebote.

Ponerse en manos de un especialista es el primer paso para adelgazar. Existen tratamientos, sin recurrir a la cirugía, que pueden facilitar la pérdida progresiva de masa. Es el caso del balón intragástrico, que junto a la adquisición de hábitos saludables se ha convertido en una solución efectiva para tratar el sobrepeso durante la edad adulta.

QUÉ ES EL BALÓN INTRAGÁSTRICO

Esta técnica endoscópica consiste en una esfera de silicona rellena de suero fisiológico, que una vez dentro del estómago produce una sensación de saciedad constante. De esta forma el paciente cambia sus hábitos dietéticos, consiguiendo no solo bajar de peso, sino también mantenerlo a largo plazo.

En el balón intragástrico hay tres opciones de duración: 4 meses, 6 meses y 12 meses. Pasado este tiempo, el balón se retira y el paciente debe continuar con los hábitos adquiridos. Según explica el Doctor Roman Turró, coordinador de la Unidad de Endoscopia Bariátrica del Centro Médico Teknon-Grupo Quirónsalud, la pérdida de peso es de 20 a 22 kg en pacientes con IMC de 30 a 40 con el balón de 6 meses, y en torno a 28-30 kg con el balón de 12 meses.

FACTORES DE ÉXITO

Este tipo de intervención no es un acto aislado, sino parte de un proceso. El Doctor Turró apunta, que el balón intragástrico es efectivo siempre y cuando se cumplan dos factores: un seguimiento de expertos especializados y la voluntad del paciente para cambiar de hábitos.

La elección de un buen equipo médico es un condicionante de éxito para el tratamiento. Una vez colocada la pieza, es necesario el seguimiento de varios profesionales (nutricionista, psicólogo, psiquiatra, etcétera) que guíen al paciente hacia un cambio de estilo de vida y dieta alimenticia. Turró afirma que el seguimiento ha de hacerse durante los dos años siguientes a la colocación del dispositivo.

Por otra parte, el compromiso del paciente es fundamental. Son muchas las personas que motivadas por la pérdida de masa inicial abandonan el tratamiento una vez retirado el balón intragástrico. El equipo de Quirónsalud asegura que el 85% de los pacientes que continúan el programa hasta el final consiguen mantener los hábitos alimenticios y de estilo de vida.

HÁBITOS PERSEGUIDOS

Una de las ventajas de este tipo de técnica es que permite cambiar el tipo de alimentación de forma paulatina, sin recurrir a cambios drásticos. No obstante, es común que entren dudas antes de someterse al tratamiento, por cómo será la dieta post intervención.

Lejos de imponer una dieta estricta, el seguimiento se aborda desde una óptica dietética y conductual, gracias al apoyo de profesionales como el nutricionista y el psicólogo. Estos son algunos hábitos que los expertos recomiendan:

  • Respeta un horario de comidas fijo especialmente en las tres principales (desayuno, comida y cena).
  • Evita los periodos de ayuno prolongados para reducir la acidez estomacal. Por ejemplo, tomando dos tentempiés ligeros entre el desayuno y la comida, y un segundo hasta la hora de cenar.
  • Aumenta el tiempo durante la comida y evita las distracciones de aparatos electrónicos.
  • Haz una selección de alimentos de calidad. Lo ideal es que la dieta contenga más de un 60% alimentos de origen vegetal, 20-30% de pescado y el resto carnes.
  • Hidrátate con agua y olvídate de las bebidas gaseosas, alcohólicas o ácidas.
  • Prescinde de las especias picantes y evita el exceso de sal.
  • Cambia los alimentos altos en azúcares como la bollería o alimentos procesados por fruta.
  • Realiza ejercicio moderado. Dependiendo de las circunstancias y realidad de cada paciente es importante dedicar un tiempo diario a realizar entre 40-45 minutos de actividad física.