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La piel es un órgano muy complejo en el que se pueden originar tumores. Existen tres tipos principales de cáncer de piel: los carcinomas de células basales, los carcinomas de células escamosas y el melanoma. Los dos primeros son, con diferencia, los más comunes y están muy relacionados con la exposición solar. La cirugía de Mohs es la técnica más adecuada para su tratamiento.

Aunque no suelen representar una amenaza para la vida, crecen, se expanden y destruyen la piel, pudiendo invadir los tejidos y órganos cercanos y afectar estructuras nerviosas y/u oculares. La extensión de estos tumores suele ser de forma microscópica en la piel, muchas veces sin ser visibles.  El Dr. Josep González Castro, jefe del Servicio de Dermatología (IDERMA) del Hospital Universitari Dexeus, apunta que el carcinoma es deformante especialmente en el cara, alrededor de los ojos o la boca y que, por lo tanto, si no se extirpa con precisión puede “llegar a causar cicatrices muy visibles”.

 

LA CIRUGÍA MÁS EFECTIVA

La cirugía dermatológica avanzada permite tratar de forma individualizada e indolora el tumor, minimizando las secuelas y logrando cicatrices lo más estéticas posibles. Para hacer posible de manera efectiva la extirpación de carcinomas, los Servicios de Dermatología y Anatomía patológica del Hospital Universitari Dexeus trabajan conjuntamente en la realización de la cirugía micrográfica de Mohs. Es una técnica microquirúrgica que requiere de una precisión por parte del cirujano y una estrecha colaboración de un patólogo para asegurar que el tumor se ha extirpado completamente.

Se trata de una cirugía ambulatoria en la que se suele emplear anestesia local y en ocasiones sedación, y está considerada como la técnica quirúrgica más avanzada para el tratamiento de los tumores malignos de piel en los que está indicado. La cirugía de Mohs consigue entre un 97 y un 99% de curación y es una técnica muy implantada en EEUU, Reino Unido y Canadá.

Un momento de una intervención con cirugía de Mohs

Un momento de una intervención con cirugía de Mohs

¿EN QUÉ CONSISTE?

Este tipo de intervención permite eliminar con precisión el tumor y los márgenes de tejido estrictamente necesarios para poder eliminar la enfermedad y evitar su reaparición. En una primera fase, el cirujano dermatólogo extirpa el tumor que es observable a simple vista. En el mismo momento de la intervención, el cirujano y el Servicio de Anatomía Patológica, analizan conjuntamente los bordes y el fondo del tumor, para detectar si el tumor se expande microscópicamente.

Para poder llevar a cabo esta técnica, el cirujano debe realizar el corte con una orientación muy precisa para que el patólogo pueda observar todos los márgenes. “Cuando el cirujano entrega la muestra al anatomopatólogo, su análisis, se le da absoluta prioridad. El análisis y la toma de decisiones han de ser muy rápidos ya que el paciente está todavía sobre la mesa de operaciones en el quirófano”, afirma el Dr. Francesc Tresserra, jefe del Servicio de Anatomía patológica del Hospital Universitari Dexeus.

Microscopio con el que se analizan las muestras/ Hospital Quirón

Microscopio en el que se realizan los análisis de las muestras

PRESERVAR EL MÁXIMO TEJIDO SANO

Si se observa invasión microscópica del tumor se decide ampliar más solo la zona de piel afectada. Esto puede llegar a requerir varios análisis, lo que se denominan etapas o estadios. Si el tumor ya se ha eliminado completamente se procede a la reconstrucción del orificio de piel que se ha dejado tras la extirpación del tumor. La reconstrucción realizada por el dermatólogo cirujano, debe ser ejecutada con técnicas muy precisas y bien ejecutadas, para garantizar el mejor resultado cosmético.

Con esta técnica, se consigue pues preservar al máximo el tejido sano perilesional mejorando notablemente los resultados y los tiempos de recuperación que son mucho más breves.