28 de septiembre, lunes, primer día de clase. Los alumnos del Grado de Arte y Diseño de la Escola Massana (UAB) deberían iniciar el nuevo curso a las tres, pero las lecciones no comienzan.

Veinticuatro horas antes de iniciar el curso el profesorado aún no disponía de los horarios ni de las asignaciones de asignaturas. Los recibieron por email el domingo a las cinco de la tarde. Para su sorpresa, muchos de ellos habían sufrido una reducción de horas y habían sido reubicados en asignaturas que no se correspondían con su perfil académico.

Se ha mantenido a los maestros en una de las tres áreas de conocimiento del plan de estudios (proyectos, lenguajes y teoría), pero impartiendo materia en la que no son expertos. “Aunque otros profesores y yo seamos de teoría estamos en investigaciones muy diferentes, y ahora de pronto cogen a alguien filosofía y lo ponen en teorías de las nuevas tecnologías”, explica un profesor, que prefiere mantener el anonimato.

Las afectaciones son dispares: desde docentes que ven reducida su jornada en un par de horas, hasta un total de cinco que ni siquiera aparecen en los horarios, o incluso uno que no los recibió.

EL ALUMNADO TAMBIÉN PIERDE

Estos cambios estructurales tienen consecuencias económicas para los maestros. Pero no son ellos los únicos perjudicados; el alumnado, a quien ni siquiera se ha informado de los cambios, también sale perdiendo. Antes de que se realicen las matrículas, los planes docentes tienen que estar colgados en la web, especificando el contenido y quiénes serán los docentes. Sin embargo, al cambiar las asignaciones del profesorado a última hora, las guías docentes quedan invalidadas porque necesitan ser repensadas.

Imagen del interior de la Escola Massana / MA
Imagen del interior de la Escola Massana / MA

“Al prescindir de ciertos profesores su lugar será ocupado por otros que no conocen el temario ni disponen de las capacidades docentes para llevar a cabo su trabajo”, se queja una alumna del Grado de Arte y Diseño de la Massana.

La dirección argumenta que los cambios se deben a que, debido a la crisis económica derivada de la pandemia, ha descendido considerablemente el número de matrículas. No obstante, desde la asamblea docente del grado apuntan que a principios de abril el profesorado ya se lo advirtió a la dirección, al Concorci d’Educació de Barcelona (CEB) —que gestiona la escuela desde el 2009— y al ayuntamiento para que se buscasen soluciones con antelación, pero no recibieron respuesta. Su propuesta era repartir las horas entre todo el equipo docente y establecer una moratoria antes de hacer recortes.

No obstante, fuentes del CEB apuntan que no toda la plantilla puede repartirse las horas porque las condiciones de trabajo del personal no son siempre las mismas, ya que algunos son funcionarios de carrera, otros funcionarios interinos y otros colaboradores externos.

TOMA DE DECISIONES OPACA

Pero según miembros de la asamblea el problema va más allá. Están convencidos de que las decisiones se están tomando unipersonalmente por parte del director y que no siguen criterios cualitativos universitarios, sino que son personalistas. “Hace tiempo que la dirección del centro se muestra disconforme con algunas reformas pedagógicas que se están haciendo en el grado, y curiosamente, el personal más afectado es el que ha estado más implicado en dichas reformas”, apuntan fuentes sindicales a este medio. A estas acusaciones, el CEB responde que no son ciertas y explica que “la organización del trabajo responde a variables de tipo educativo”.  

Por otro lado, los profesionales señalan que tienen un problema estructural grave desde hace tiempo: “Somos docentes universitarios, y sin embargo, el consorcio nos hace contratos temporales de secundaria”. Desde hace tres años piden una revisión del contrato que se adecúe a los estudios que imparten, y ahora esta irregularidad les perjudica más que nunca. “Si tu eres funcionario interino pueden no renovarte, pero en este caso el problema es que se nos ha comunicado con menos de veinticuatro horas de antelación”, explican fuentes de la asamblea a este medio.

Por su parte, el CEB apunta que si se les ha avisado con tan poca antelación es porque debido a la situación creada por la pandemia, los procedimientos de gestión académicos como la preinscripción y la matrícula se desplazaron en el calendario. En algún caso eso provocó un retraso en la planificación de plantilla porque se organiza a partir de la oferta educativa y la concreción respecto a la matriculación.  En ese sentido, explican que las reducciones “responden a una asignación de ratio profesor-alumno distribuida con criterios pedagógicos, equitativos y racionales”.

ACCIONES SINDICALES

A raíz de la transgresión laboral y académica, así como por la opacidad con la que consideran que se han llevado a cabo las medidas, la asamblea docente ha decidido emprender acciones sindicales contra los responsables y están en procesos de negociación. Este lunes se han reunido el director de la escuela, Xavier Capmany, y el Consorci d’Educació de Barcelona. Hay nervios en la Escola Massana y urge desencallar el conflicto cuanto antes.

Desde la asamblea docente apuntan que no confían en que se solucione la problemática y creen que para ello tendrán que intervenir la Universitat Autónoma de Barcelona y el ayuntamiento. El tiempo corre y las clases siguen sin normalizarse en la Massana. 

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