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El Apolo ha sido vícitma de una estafa millonaria. Así lo ha asegurado Ricard Reguant, exdirector artístico del teatro. Acompañado de algunos artistas estafados por la empresa gestora de la sala, Ethika Global Real Estate, como 'La Maña' o Pep Sala, ha expuesto la situación que han vivido actores, productores, trabajadores y la totalidad de agentes que conforman el teatro.

ENGAÑO COLECTIVO

Ricard Reguant desconocía la situación de la empresa gestora cuando ésta empezó a tener los mandos del Apolo. Disponiendo de propiedades en Cataluña, diferentes líneas de negocio y asegurando que era una empresa con importantes acuerdos comerciales que se traducirían en beneficio económico, el director artístico de este histórico teatro poco podía imaginar de la situación que se iba a vivir.

“A los dos meses de empezar no había micros inalámbricos, más tarde faltaban focos...”, ha explicado Reguant. Los problemas en el Apolo no tardaron mucho en llegar, y para mayor inri de la mano de una empresa cuyo nombre comenzaba por la palabra 'Ethika'.

El grupo financiero e inmobiliario barcelonés comenzó a acumular deudas al no pagar a ninguno de los agentes implicados en el teatro, así como tampoco pagaban IVA ni autores.

EN CIFRAS

Entre las deudas acumuladas por la empresa, se encuentran las de trabajadores del teatro, muchas de unos 1.200 euros, así como las cantidades pendientes de pago a actores y productores y, por supuesto, a Ricard Reguant.

A modo de ejemplo, Ethika Global tiene una deuda con 'La Maña', quien escogió el Teatro Apolo para despedirse de los escenarios, que asciende a unos 95.000 euros, después de que su obra generara 200.000 euros de caja en tan solo tres semanas.

Otros ejemplos de la elevada deuda que acumula la empresa, son los 140.000 euros impagados en función de autores, o los prácticamente 100.000 euros que adeudan a Reguant.

EN MANOS DE ABOGADOS

Actualmente, el caso está siendo tratado por Mitjans Advocats, quienes creen que la Fiscalía debería entrar de oficio en este caso. De la misma manera, desde la abogacía se muestran extrañados de que Ethika Global no haya presentado aún concurso de acreedores, y se habla de una estafa total que podría llegar a los tres millones de euros.

Pese a las reiteradas promesas de pagos, lo cierto es que estas cantidades económicas no han sido cobradas por ningún trabajador, y lo actores afirman que “han jugado con la ilusión de mucha gente” además de, por supuesto, con su situación económica.

Por el momento, el caso se encuentra en manos de los abogados, que desconocen si finalmente los afectados podrán cobrar todo el dinero que se les debe.