Luto en el FCBarcelona. Josep Lluís Núñez Clemente, presidente de la primera entidad deportiva de Catalunya entre 1978 y 2000, ha fallecido este lunes después de varios meses convaleciente por una grave enfermedad.

Núñez (Barakaldo, 1931- Barcelona, 2018) cambió la historia del Barça tras su victoria en las politizadas elecciones de 1978. El empresario constructor se impuso por menos de 1.000 votos a Ferran Ariño, candidato bendecido por Convergència, y Nicolau Casaus en unos comicios en los que se produjo el sorprendente y polémico abandono de Víctor Sagi por circunstancias nunca aclaradas.

DINAMITA LAS ESTRUCTURAS DEL FÚTBOL ESPAÑOL

El nuevo presidente del Barça entró en el mundo del fútbol como un elefante en una cacharrería para dinamitar sus arcaicas estructuras. Fue el primer dirigente que luchó por multiplicar los ingresos procedentes de la televisión. Dirigió el Barça como una empresa y solucionó los problemas de tesorería de la entidad con la ampliación del Camp Nou (120.000 espectadores), con motivo del Mundial de 1982 que organizó España. También construyó el Miniestadi, que en breve será derribado, e impulsó la Masía, hasta entonces sede de las oficinas del club, como residencia de los jóvenes futbolistas que fichaba el Barça de toda España. En su legado también está el museo de la entidad.

La masa social del Barça se disparó. De los 78.000 abonados que heredó a los 106.000 registrados al final de su mandato. Núñez también conectó perfectamente con el mundo peñístico. En 1978, el club tenía 96 peñas; veintidós años después, casi 1.000. Y el apoyo de los peñistas resultó fundamental para superar algunos momentos muy complicados.

RELIGIOSO Y PRÓXIMO A ALIANZA POPULAR

Persona de fuertes convicciones religiosas y próxima a Alianza Popular, Núñez prometió “un Barça triomfant” pero los éxitos deportivos fueron escasos en su primera década como presidente. Sus primeros fichajes millonarios (Krankl, Quini, Alexanko, Schuster y Maradona, entre otros) fueron insuficientes para terminar con los complejos de un Barça que vivía a la sombra del Real Madrid.

En 1985, seis años después de la mítica Recopa de Basilea, el equipo ganó la Liga, la del penalti que Urruti detuvo a Mágico González en Valladolid magistralmente narrado por Joaquim Maria Puyal. Un año después, sin embargo, se desató la caja de los truenos en la maldita final de Sevilla. En su segunda presencia en una final de la Copa de Europa, el Barça fue incapaz de marcarle un gol (ni en el tiempo reglamentario ni en la tanda de penaltis) al Steaua de Bucarest. Núñez estalló y culpó a Schuster del fiasco.

LA DEPRESIÓN Y EL MOTÍN DEL HESPERIA

El Barça entró en una profunda depresión. En un período de gran inestabilidad y convulsión. Schuster fue apartado del equipo y llevó al club a los tribunales por incumplimiento de contrato y estuvo un año sin jugar. La crisis culminó con la plantilla pidiendo la dimisión del presidente por motivos fiscales en un capítulo eternamente recordado como el Motín del Hesperia. Tocado pero no hundido, Núñez fichó a Johan Cruyff (1988) para desactivar a la oposición y evitar su derrota en las elecciones de 1989 ante Sixte Cambra, respaldado por Jordi Pujol. Más plácida fue su victoria ante Ángel Fernández en 1997.

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Núñez, entre Alexanko y Cruyff, tras ganar el Barça la Copa de Europa de 1992

Con Núñez en los despachos y Cruyff en los banquillos (1988-1996), el Barça vivió una época de esplendor. El dream team encadenó cuatro títulos de Liga (única vez en su historia) y ganó la primera Copa de Europa, la del gol de Ronald Koeman en Wembley. La convivencia entre el empresario constructor y el técnico holandés tuvo muchos altibajos y fue demasiado tensa en los últimos dos años. El despido de Cruyff fue el punto de partida de otro periodo de gran inestabilidad, casi de guerra civil entre nuñistas y cruyffistas, con Louis van Gaal y Joan Laporta como actores secundarios. En 2000, y de forma inesperada, Núñez puso fin a su longeva etapa como presidente barcelonista. En su historial también figuran los enfrentamientos con las grandes estrellas como Neeskens, el mencionado Schuster, Maradona, Ronaldo, Rivaldo, Figo y Guardiola.

EL GRUPO GODÓ Y JOSÉ MARÍA GARCÍA

Núñez denunció una campaña mediática contra su persona desde su ruptura con Cruyff. En los peores momentos contó con la protección del Grupo Godó (La Vanguardia y Mundo Deportivo) y de José María García, el gran pope radiofónico que dos décadas antes le había bautizado como el Mini Lehendakari de Barakaldo o el Mini Napoleón de las Ramblas. 

Con Núñez, el primer equipo de fútbol ganó 27 títulos. Entre ellos, siete Ligas, seis Copas del Rey, una Copa de Europa y cuatro Recopas. Más brillantes todavía fueron los números de las secciones. La de baloncesto terminó con la eterna hegemonía del Real Madrid, aunque nunca pudo ganar la Copa de Europa. La de balonmano dominó Europa durante cinco años consecutivos. Con Aíto García Reneses y Valero Rivera su relación fue muy estrecha. Sus convulsiones con Cruyff, curiosamente, contrastaron con su idilio con el cartesiano Van Gaal, el entrenador de fútbol con el que mejor se entendió.

HIJO DE UN POLICÍA ADUANERO

Hijo de un policía aduanero, la familia Núñez se trasladó a Barcelona cuando el futuro presidente del Barça solo tenía siete años. En los años 50 se inició en el sector inmobiliario con el beneplácito de su suegro, Francisco Navarro.

Núñez hizo fortuna en el mundo de la construcción y, junto a su suegro, creó el Grupo Núñez y Navarro. En los años 80, levantó edificio tras edificio en las esquinas de Barcelona pero fue como presidente del Barça cuando alcanzó fama y reconocimiento internacional.

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Núñez saluda a Josep Maria Bartomeu, actual presidente del Barça

INGRESA EN PRISIÓN

Once años después de su retirada de la escena deportiva, Núñez y su hijo (Josep Lluís Núñez Navarro) fueron condenados a seis años de prisión y a pagar una multa de dos millones de euros por el delito de cohecho y otra de 36.000 euros por falsedad documental por su implicación en el Caso Hacienda.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona consideraba probado que Núñez padre e hijo sobornaron a inspectores de Hacienda con casi un millón de euros para dejar de pagar 13,1 millones entre 1991 y 1999.

LOS PAPELES DE PANAMÁ

La sentencia fue recurrida ante el Tribunal Supremo, que le rebajó la condena a dos años y dos meses. El 16 de noviembre de 2014, Josep Lluís Núñez entró finalmente en la prisión barcelonesa de Quatre Camins, donde permaneció 71 días en régimen cerrado antes de obtener el tercer grado.
Tras abandonar la cárcel, con 83 años, volvió a retomar su actividad al frente del Grupo Núñez y Navarro, pero en abril de 2016 sufrió otro revés, al vincularse su nombre con el caso de los Papeles de Panamá.

El estado físico del expresidente del Barça había empeorado desde el pasado verano y pasaba estancias en el hospital y en su domicilio particular hasta que este lunes se ha confirmado el fatal desenlace.

Hoy, el barcelonismo rememora la figura de su presidente más longevo. Él heredó un club con muchas urgencias y fue el primero en dotarle de mayor músuculo económico y darle una dimensión global. En el tiempo coincidió con Jordi Pujol, presidente de la Generalitat durante dos décadas, pero su relación tuvo pocos momentos de concordia. Núñez, en cambio, tuvo mejor sintonía con Pasqual Maragall, alcalde de Barcelona en los años 90.