La llegada de Ernesto Valverde al banquillo del FC Barcelona supuso una bocanada de aire fresco a un vestuario que había vivido la férrea disciplina de Luis Enrique a todos los niveles. El técnico asturiano, pese a contar con un psicólogo en sus filas, nunca tuvo suficiente mano izquierda para ganarse a un vestuario poblado de egos y, aún menos, supo ganarse la confianza del jugador franquicia, Leo Messi. No hay que olvidar que Luis Enrique protagonizó un incidente con el crack argentino en su primera temporada que estuvo a punto de dinamitar todos los estamentos del club. Solo la intermediación del entonces capitán, Xavi Hernández, evitó que el asunto acabara como el rosario de la aurora.

Luis Enrique dejó un legado repleto de reglamentos y normas que nunca tuvieron la aprobación de los jugadores. La que más polémica generó entre los jugadores era la forma que se gestionaba las convocatorias de los partidos. El ahora seleccionador no daba la lista hasta el mismo día del partido, con el agravante de que si se viajaba todos tenían que venir con la maleta preparada tras el madrugón pertinente porque estaban citados generalmente entre las 8:30 y 9:00 de la mañana. Luis Enrique daba entonces la lista: los convocados se iban al autocar para dirigirse al aeropuerto. A los excluidos, fastidio al margen, les esperaba un entrenamiento matinal de propina.

PROBLEMAS DE CONVIVENCIA

Esta situación creó muchos problemas de convivencia con el cuerpo técnico. Más de una vez los capitanes le hicieron ver al entrenador que la situación se estaba enquistando y que había que buscar una solución para mejorar la buena dinámica del grupo, pero el técnico se mostró totalmente inflexible al respecto, con el mensaje de que con esta norma mantenía en alerta a todos los jugadores y nadie se relajaba.

De hecho, lo primero que hizo Valverde como entrenador del FC Barcelona fue eliminar esta norma. Desde la llegada del Txingurri, las convocatorias se conocen un día antes del partido por lo que los jugadores pueden planificar con más tiempo su vida. También se han eliminado los entrenamientos el día del partido, que era otro motivo de queja por parte de buena parte del grupo.

BEBIDAS ALCOHÓLICAS

Pero con Valverde no todo son buenas noticias para los jugadores, aunque es cierto que el entrenador extremeño ha demostrado una gestión mucho más inteligente y diplomática del vestuario. Por ejemplo, él obliga a todos los jugadores no convocados y resto de empleados del club a ir al Camp Nou los días de partido. No hay excepción que valga. Valverde argumentó esta norma asegurando que era indispensable para hacer piña. Es más, todos han de bajar al vestuario a la media parte y al final del partido para visualizar la imagen de unidad. Solo un motivo justificado, como una enfermedad o un problema familiar, te exime de ir al Camp Nou el día del partido. Luis Enrique en este aspecto, curiosamente, tenía más manga ancha y dejaba al albedrío del profesional si acudir o no al campo.

Valverde sustituirá a su amigo Luis Enrique en el banquillo del Barça. / EFE
Luis Enrique y Valverde, entonces entrenadores del Barça y del Athletic

Valverde también ha restringido en las comidas las bebidas alcohólicas, ya que con Luis Enrique estaba permitido un vaso de vino o una cerveza, mientras que el Txingurri solo permite agua o bebidas isotónicas. En todo caso, los jugadores ya no tienen la obligación de quedarse a comer en la Ciutat Esportiva, por lo que se trata de una norma que se pueden saltar perfectamente si comen fuera de las instalaciones deportivas.

LAS MULTAS DE LUIS ENRIQUE Y VALVERDE

El otro gran paso de Valverde hacia la mejor convivencia del grupo, aparte de la lista de convocados, ha sido la modulación y laxitud en el tema de las multas y sanciones económicas. En la era Luis Enrique había un total control sobre los jugadores que llegaban tarde a los entrenamientos que se traducía en multas que podían ir de los 200 euros hasta los 6.000. Además, se había impuesto un cálculo exponencial por el que si eras reincidente se multiplicaba la sanción. Un ejemplo: si un jugador llegaba un día tarde eran 200 euros, si repetía una segunda vez, 400 euros, pero si lo hacía una tercera, 800 euros, y una cuarta, 1.600 euros. Hubo un jugador que en una temporada llegó a pagar 12.800 euros de multas. Si se llegaba tarde a un partido entonces la sanción era de 400 euros para empezar y se seguía el mismo método. La inflexibilidad de Luis Enrique era tal que si llegabas un minuto tarde ya había multa. Teniendo en cuenta que había que estar una hora antes del entreno como hora límite, podemos imaginar la cantidad de multas que se llegaban a acumular en un año.

Con Valverde se hace la vista gorda en las sanciones siempre y cuando no sean muy groseras. Para empezar el límite de una hora antes de los entrenamientos como hora límite para llegar ha pasado a ser de 45 minutos. Los jugadores han ganado 15 minutos. Pero aún hay más, si el jugador llega un poco más tarde de esos 45 minutos tampoco se dice nada, poniendo el límite máximo en los 30 minutos. Con esta medida, Valverde ha conseguido relajar un poco la dinámica de trabajo, ya que nos cuentan que el sistema de multas de Luis Enrique llegó a ser tan estresante que más de un jugador estuvo a punto de saltarse todos los límites de velocidad y de circulación para llegar a la hora.