Vemos actores en todos lados: en el cine, el teatro, en alfombras rojas y ahora hasta seguimos minuto a minuto su vida en las redes sociales. Los profesionales que alcanzan la fama enseñan en todos los escaparates una vida llena de lujo y glamour. Una forma de vida que muchos desean tener, pero a veces se nos olvida que han tenido que trabajar muy duro para llegar a ella. El Institut del Teatre de Barcelona es prueba de ello.

 

 

La institución es el único centro público de toda España en el que los aspirantes a actores y actrices pueden cursar un grado universitario. Esta exclusividad también se nota en las plazas que abren, solo 12 personas tienen la posibilidad de formarse en las ramas artísticas que ofrece el Institut del Teatre de Barcelona. BMagazine ha podido hablar con uno de los afortunados.

PRUEBAS Y CLASES EXIGENTES

Albert Díaz, estudiante de teatro musical en el Institut del Teatre de Barcelona, preparó las pruebas de acceso de forma autodidacta. El joven pidió consejo a profesionales y a profesores de Memory, una de las escuelas más prestigiosas del sector y de la que Díaz era alumno. Todo ello para superar unos exámenes “largos y a los que estamos sometidos a mucha presión”, admite el actor a este medio. El esfuerzo dio sus frutos: lo hizo tan bien que entró como primero de su promoción.

 

 

Pasado el mal trago de acceder, Díaz empezó con ilusión a formarse para pulir sus dotes interpretativas. El espluguense descubrió que actuar "no era solo conectar con una emoción, trasciende a tener conocimiento corporal”. Esta realización la tuvo en una clase de técnicas de interpretación.

FUTURO DESPUÉS DEL INSTITUT

La tensión también está presente durante los cuatro años de clases. Algunos estudiantes no soportan la presión y deciden matricularse en menos asignaturas, por lo que hacen un año más. Otras veces los alumnos consiguen participar en un proyecto, por lo que tienen que dejar los estudios. Sin embargo, nadie abandona por la presión, según explica Díaz.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Sin duda, él ha aguantado toda la tensión de manera excepcional, porque solo le quedan unas pocas asignaturas para terminar los estudios. Ahora se pondrá a trabajar en la tesis, que debe entregar el próximo año. “Haré una pieza -adelanta a este medio-, ya veré a quién lió para que participe en ella”. También planea presentarse a castings: “Espero que el salto del Institut del Teatre de Barcelona al mundo real no sea muy duro”, bromea.