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La exposición El underground y la contracultura en la Cataluña de los 70 que ha montado el editor Pepe Ribas es una carga de profundidad contra el autoritarismo y del colauismo. La muestra de revistas, discos, y otros productos contraculturales como Ajoblanco, de la cual Ribas fue creador y editor, cuando el dictador vivía y mataba no es un acto de nostalgia.  Ni una demostración de que contra Franco se vivía mejor, como dijo Vázquez Montalbán.

Sus más de 70.000 visitas son la viva denuncia de lo políticamente correcto que la actual casta comunera y podemita practican para enmascarar su censura, sus denuncias y sus amenazas encubiertas sobre cualquier atisbo de crítica a su totalitarismo, su impostura y su traición a principios y fenómenos contraculturales como el underground, el movimiento gay, el ecologismo, el colectivismo, la supresión del servicio militar obligatorio, la anti-psiquiatría, el rock, el cómic, el urbanismo sostenible, las energías libres, la okupación, el naturismo, la crítica a las multinacionales y el nuevo periodismo, entre otros fenómenos de la resistencia cultural antifranquista.      

Como es lógico, el Ayuntamiento se ha desentendido totalmente de una exposición que evidencia que todos estos movimientos eran mucho más que las palabras huecas que ellos usan pero no practican. Además, constata que la falsa izquierda sectaria de Colau, sus creyentes y sus mangantes son una tropa de incultas/os y sectarios/as que desprecian todo lo que ignoran.

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