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Sube la escalada de violencia; aumenta también la profesionalidad de los radicales. Esta es una de las conclusiones que se pueden extraer tras la tercera jornada de protestas contra la sentencia a los líderes del procés.

Barcelona ha sido, de nuevo, escenario de una batalla campal entre manifestantes y agentes antidisturbios. Mossos y Policía Nacional muestran cada vez más dificultades para hacer frente a las técnicas de guerrilla urbana que practican centenares --o incluso miles-- de jóvenes, que han hecho suyas las calles a base de fuerza. 

OBJETIVO: CONSELLERIA D'INTERIOR

La protesta se inició frente a La Monumental, un lugar poco habitual para este tipo de convocatorias en la ciudad. El objetivo, sin embargo, estaba claro: atacar la Conselleria d'Interior, situada a menos de un kilómetro de la antigua plaza de toros.

No era necesaria mucha astucia para averiguar dónde acabarían iniciándose los disturbios. Horas antes, el Departamento dirigido por Miquel Buch había ordenado blindar su cuartel general ante los previsibles brotes de violencia que se iban a desarrollar a su alrededor. 

DE ROLLOS DE PAPEL A PIEDRAS

La tensión llegó tras caer la noche. Los CDR --convocantes de la protesta-- habían indicado a los suyos que trajeran rollos de papel higiénico porque había "mucha mierda que limpiar”. Una vez colocados frente al cordón policial, miles de manifestantes embadurnaron con papel de váter a los agentes en una acción que empezaba a traspasar la línea de la no violencia.

Los ánimos se empezaron a caldear en cuestión de minutos. Tras la acción coordinada, el primer batallón empezó a arrancar las vallas que protegían el edificio gubernamental y evitaban el cuerpo a cuerpo entre los agentes y los manifestantes. Era el anuncio de la llegada de otra noche violenta en Barcelona.

Inicio de la protesta con trozos papel de váter volando como si fueran serpentinas / ALBA LOSADA
Inicio de la protesta con trozos papel de váter volando como si fueran serpentinas / ALBA LOSADA

BARRICADAS PERFECCIONADAS

Poco después, llegaron los lanzamientos de objetos contundentes y las primeras cargas que disuadieron a la masa del lugar. Ahora era el turno de los radicales. Grupos de jóvenes se dispersaron por múltiples calles de La Dreta de l'Eixample levantando barricadas y hogueras en la calzada para frenar el paso a los furgones policiales. 

La escena del martes se repetía de forma idéntica en un nuevo punto de la ciudad aunque con nuevos elementos de violencia callejera que sorprendían incluso a los propios manifestantes. Chicos y chicas muy jóvenes --también menores de edad-- improvisaban barricadas cada vez más perfeccionadas. De mayor altura y resistencia, equipadas con andamios, adoquines, los clásicos contenedores y todo el mobiliario urbano que encontraban a su paso.

A su vez, los más radicales introducían nuevas armas y técnicas de guerrilla urbana contra los antidisturbios de los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional. 

COHETES CONTRA EL HELICÓPTERO

Los rollos de papel dieron paso al lanzamiento de adoquines, piedras, botellas, petardos, bengalas y algún intento frustrado de cóctel molotov. Pero seguramente lo más sorprendente de la noche fue el lanzamiento de cohetes contra el helicóptero de los Mossos d'Esquadra, que sobrevolaba --como hace siempre-- los puntos más conflictivos de los enfrentamientos.

Según el cuerpo policial, se llegaron a disparar hasta cinco proyectiles de pirotecnia contra el aparato policial. También, según los Mossos, los más violentos llegaron a arrojar ácido contra los agentes, un hecho inaudito en Barcelona.  

QUEMA DE VEHÍCULOS

Otro de los incidentes remarcables de la noche fue la quema de al menos media docena de vehículos estacionados en la calle Roger de Llúria. Según pudo comprobar este medio, el incendio de los coches se produjo por la propagación de las llamas procedentes de una inmensa barricada situada en la misma calle. 

Imagen dantesca de la quema de coches en el Eixample de Barcelona / METRÓPOLI ABIERTA
Coches calcinados en l'Eixample / MA

Mientras todo esto tenía lugar en Barcelona y otros puntos de Catalunya, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, atribuía la violencia callejera a "grupos de infiltrados y provocadores". 

BALANCE DE LA BATALLA CAMPAL

El balance inical de esta batalla campal son 32 personas atendidas por el Servicio de Emergencias Médicas (SEM) en Barcelona (15 altas in situ, 7 traslados y 10 activas) y 20 personas detenidas en toda Catalunya durante los disturbios, sin que haya trascendido el dato concreto sobre los arrestos en la capital catalana. 

Los bomberos atienden a un manifestante herido / ROGER VILÀ
Los bomberos atienden a un manifestante herido / ROGER VILÀ

Según han informado los Mossos vía Twitter, se les ha detenido "por su presunta relación con actos violentos" en la concentraciones y manifestaciones.

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