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“Exigimos que el Ayuntamiento cumpla la normativa. Lo mismo que a nosotros nos dice 'es la normativa' sin alternativas ni propuestas, y lo aceptamos, que haga con la venta ilegal en la calle lo mismo”. Quién así habla es Fermín Villar, portavoz de la Plataforma d'Afectats contra el Top Manta i la Venda Il·legal Ambulant. Y es una muestra de lo enfadados y hartos que están los comerciantes y restauradores de Barcelona por la forma en el que Ayuntamiento que preside Ada Colau está gestionando el tema del top manta.

Un enfado que les ha obligado a dar un paso al frente y a presentar un requerimiento por escrito en el consistorio en el que reclaman el cumplimiento de la ley por igual para todo el mundo. Las firmas que acompañan el requerimiento son una clara muestra de que el hartazgo por el fenómeno de los manteros ha llegado a toda la ciudad y a todos los sectores. Firman el requerimiento el Gremi de Restauració, el Gremi d'Hotels, Barcelona Oberta, Pimec Comerç, asociaciones de vecinos y de comerciantes de las zonas más afectadas, hasta 25 agrupaciones que representan a más de 500 asociaciones que se consideran directamente afectadas por el top manta.

El hartazgo de los comerciantes llega después de haber mantenido muchas conversaciones con el consistorio, haber escuchado buenas palabras y haber visto pequeños gestos. “Pero son necesarias acciones efectivas. Está demostrado que cuando se quiere se puede”, dice Villar.

PASIVIDAD

El portavoz de la plataforma ha exigido que el Ayuntamiento se comprometa a actuar de manera firme contra el fenómeno de los manteros. “La normativa de convivencia urbana y civismo dice claramente que la vía pública debe ser un espacio libre de actividades no reguladas y eso ahora no sucede. Por eso pedimos al Ayuntamiento por escrito que haga cumplir la normativa, para que no pueda decir que no conoce nuestras reivindicaciones”, ha afirmado.

Villar, que ha estado acompañado por muchos de los representantes de las asociaciones que han firmado el requerimiento, ha dicho que “sufrimos un agravio continuo de una actividad que está siendo ejercida por personas que, teniendo todo el derecho del mundo a buscar una vida menor en Barcelona, no lo pueden hacer con actividades ilegales aprovechando la dejadez de las administraciones, sobre todo el Ayuntamiento, que es el que tiene la potestad para controlarlo”.

Desde la plataforma se considera que el actual equipo de gobierno no ha hecho nada para que la situación mejore y que las pocas actuaciones que ha llevado a cabo “han sido totalmente insuficientes”, denuncia Villar. “Tomando el ejemplo de las terrazas, que era un tema muy caliente que al final se ha acabado solucionando, sabemos que las cosas se pueden arreglar. Tenemos un diálogo abierto con el Ayuntamiento, pero sabemos que solo con diálogo no se arreglan las cosas. Y reclamamos que la misma contundencia que usan con las actividades legales la utilicen para las ilegales”.

PÉRDIDAS CUANTIOSAS

La plataforma cuantifica las pérdidas económicas que sufren algunos comerciantes en cantidades que oscilan entre “un 30 % y un 80 %, dependiendo de las zonas en las que están. Hay lugares en los que quedan literalmente aislados, rodeados por vendedores ambulantes, que impiden la llegada de clientes”, firma Villar.

Los miembros de la plataforma piden la eliminación del fenómeno mantero “y que se den ayudas a las personas que ahora intentan ganarse la vida de esa manera. De hecho, los comerciantes tenemos convenios con entidades del tercer sector para ayudar a personas en riesgo de exclusión social para que una vez tengan regulada su situación puedan encontrar un trabajo. Es algo que hacemos desde hace muchos años. Pero deben entender que la venta ilegal no es una manera de vivir”.

Una de las peores consecuencia de la pasividad del Ayuntamiento ante el top-manta ha sido, según denuncian los miembros de la plataforma, “el efecto llamada. Ha venido mucha gente de Europa, y desde hace dos años hemos visto un efecto contagio, colectivos que están en situación regular que se han añadido a la venta ilegal”.

Los comerciantes y restauradores confían en que el equipo de gobierno adopte las medidas necesarias y actúe de manera efectiva contra la venta ilegal, sobre todo ahora que se acerca el verano, época en la que la presencia de turistas promueve el crecimiento del número de manteros en las calles de la ciudad.