El debate no es nuevo y la pregunta siempre gira en torno a la misma cuestión: ¿Debe ser obligatoria la vacunación en las escuelas? Lejos de intentar esquivar la polémica, Barcelona ha decido crear un comité de expertos para analizar si se debe exigir (o no) estar al día de las vacunas para acceder a las guarderías públicas de la ciudad. La medida, propuesta por ERC, se aprobó gracias al voto a favor del grupo Demócrata, Cs, PP y el concejal no adscrito Gerard Ardanuy. Barcelona en Comú, PSC y la CUP, por su lado, se abstuvieron.

Los profesores de secundaria han sido los primeros en mostrar su apoyo a la iniciativa republicana dado el riesgo que supone para la salud colectiva el incumplimiento del calendario de vacunación. "La posición de las familias a no vacunarse es respetable, pero en el momento en el que provoca contagios a terceros deja de ser un derecho", explica para Metrópoli Abierta David Rabadà i Vives, portavoz del Sindicato de Profesores de Secundaria (ASPEPSC-SPS).

Para este profesor, Doctor en Geología y experto en educación, hay que diferenciar entre ideología y ciencia: "Dentro de unos años se acabará el debate, ya que los datos científicos son irrefutables desde un punto de vista racional". A la larga, sentencia, "las posturas ideológicas se acabarán rindiendo a las evidencias científicas".

Barcelona registró el año pasado 213 brotes en la ciudad, casi la mitad de ellos de tos ferina, pero también de varicela y sarampión, todas ellas enfermedades vacunables. Estos datos, y los recientes casos de meningitis en Catalunya, han puesto en alerta a las autoridades sanitarias, que han intensificado su campaña para combatir los "falsos rumores" sobre las vacunas.

LOS PROFESORES, DIVIDIDOS

Pero no toda la comunidad educativa está en la misma sintonía, ya que algunos profesores consideran que la decisión de obligar a los niños y niñas a vacunarse compete a las autoridades sanitarias. "Desde Sanitat no se obliga a los niños a vacunarse; no se entendería que las autoridades educativas hicieran ahora lo que no han hecho las sanitarias, que son los verdaderos responsables", explica para Metrópoli Abierta Ramon Font, portavoz nacional del Sindicat d'Ensenyament de Catalunya (USTEC-STEs).

El portavoz del Sindicat d'Ensenyament considera que no se puede excluir a ningún alumno del sistema educativo por la ideología de sus padres: "Sería una discriminación intolerable", sostiene Font, que incluso va más allá: "El debate científico alrededor de las vacunas sigue existiendo, ya que es una evidencia que estas tienen efectos secundarios en una parte de la población... ¡No puede imponerse!".

Se calcula que la inmunización de los menores en Barcelona se sitúa desde hace más de una década por encima del 90%. A pesar de no existir datos oficiales, las autoridades estiman que el rechazo de las familias a vacunar a sus hijos por motivos ideológicos es residual. Una postura minoritaria que, según insiste Rabadà, acaba "perjudicando a toda la comunidad educativa".

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