Los precios del alquiler no hacen más que subir en Barcelona. Eso sí, suben porque hay oferta (aunque sea escasa). En Ciutat Meridiana esa posibilidad de alquiler ni existe. Allí los precios rondan los 400 y 600 euros mensuales. Alguno sube algo más, pero por 800 euros ni se publicitan en el barrio con las rentas más bajas de la ciudad.

Si se consulta cualquier portal inmobiliario virtual, uno no encuentra ni una decena de pisos con el cartel de “se alquila”. El presidente de la AVV de Ciutat Meridiana, Filiberto Bravo, vincula este suceso a la “precariedad” en la que se encuentran sumergidos la mayoría de los 10.000 vecinos del barrio. Y no será por pisos vacíos. “La mayoría pertenecen a inmobiliarias y bancos que ni siquiera tienen intención de sacarlos a la bolsa”, asegura.

Muchos de estos pisos “están hechos polvo; destrozados”, lamenta Bravo. La gente ha ido entrando para llevarse cañerías y cableado. Y ante este panorama, “los alquileres han ido surgiendo como setas en verano”, apunta. De hecho, “hay miedo a decir que se tiene un piso vacío; la desesperación es tal que algunos imaginan que si lo difunden, al día siguiente ya tendrán 10 ocupas dentro de la vivienda”, señala.

La Asociación de Vecinos tiene cerca de 200 pisos ocupados contabilizados. Muchos objeto de grupos organizados que ofrecen las llaves de pisos que previamente han dado la patada. Como entidad, Bravo no duda en posicionarse en contra de esta actividad, aunque reconoce que “sin esa gente, muchas familias estarían viviendo en la calle; ellos no se habrían atrevido a pegar la patada”.

En la desesperación, el negocio. Algunas de estas personas “solo comercializan las llaves con familias”, asegura Bravo. A otros, la condición personal de sus compradores les es indiferente. “Solo quieren sacar tajada”, incide el líder vecinal. Incluso algunos han vuelto a sus pisos de los que fueron desahuciados, tras intentar pagar un alquiler lícito fuera y terminar acumulando meses de impagos.

¿QUÉ TIPO DE APOYO SE LES DA DESDE LA ADMINISTRACIÓN?

Ante esta pregunta, Filiberto Bravo responde con un caso concreto. “El pasado 30 de enero desahuciaron a una familia entera con dos niños de 4 años y una de 16; llevaban ya otras tres órdenes de desahucio acumuladas y a la cuarta finalmente la comitiva judicial les echó; pasados dos días, ¿te puedes creer que el Ayuntamiento todavía no se ha puesto en contacto con esta familia?”, denuncia. “Además, la única opción que les dan es una pensión, ¿pero cómo van a ir los niños a vivir a una pensión?, solo así conseguirán que pierdan a todas sus amistades y a su entorno”, añade.

Desde la asociación ya no se creen las promesas en vivienda social, “qué después los periodistas publicitáis cual propaganda en vuestras portadas”. "¿Dónde está esa solución de los 18.000 pisos de alquiler social?, ¿Y los 8.000 pisos que van a construir?". Bravo dice no obtener nunca respuesta. Igual porque “el problema no se tiene que enfocar en los alquileres, sino si la cuestión de la vivienda tiene realmente una solución”, considera. Una opción a la cual tampoco encuentra respuesta, llámese hipoteca o alquiler.