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Pocos guías turísticos pueden presumir de tener una cartera de clientes como la de Cristina Belenguer. Artistas, actores y escritores, entre otros, se han puesto en las manos de esta barcelonesa que ofrece, mediante su empresa Oh my guide!, todo tipo de visitas y tours de carácter histórico, cultural y gastronómico. Entre los nombres propios que han confiado en ella para conocer la capital catalana se encuentran algunos como Beyoncé, Jay Z, Richie Sambora, Bono y Chris Paul en ámbito internacional, así como Ildefonso Falcones o Carlos Ruiz Zafón en el plano nacional. Durante los más de 10 años que suma desempeñando su trabajo, ha sido testigo de los cambios y transformaciones que ha vivido la ciudad, especialmente en materia turística, y con un evento que significó un punto de inflexión para Barcelona.

¿Qué supusieron los Juegos Olímpicos del '92 para el turismo en Barcelona?

Supusieron todo. Barcelona pasó a ser una ciudad post industrial que prácticamente nadie visitaba a pasar a ser una ciudad que estuvo en el centro del mapa para todo el mundo. Americanos, europeos... incluso para locales. Fue el inicio del turismo en la ciudad.

¿En qué estado se encuentra el turismo en la ciudad?

El turismo se ha desplegado muchísimo en Barcelona. La gente piensa en unos guiris que vienen a la ciudad a visitarnos. No solamente, porque tenemos turismo cultural, local, de congresos... Todo esto se ha desarrollado en los últimos 15 o 20 años, el modelo ha cambiado mucho.

La capital catalana ha sufrido un episodio de turismofobia. En 2016 y 2017, era frecuente leer consignas como "el turismo mata a la ciudad" o "Gaudí os odia". ¿Cómo se ha llegado a estos extremos?

Se ha llegado por un problema social, económico, que no solamente es de Barcelona, es general. Esto lleva a un odio que se canaliza contra el turista, que en realidad no es el responsable directo. No me parecen bien las maneras, la imagen que se ha dado de la ciudad por supuesto que no, pero esto ha pasado aquí y en otras ciudades con muchísimo turismo que tienen un problema de acceso a la vivienda, como puede ser Venecia, París, San Francisco... Ha llegado a suceder en otros lugares.

El turismo tiene efectos positivos y negativos. Los que trabajamos en el turismo pensamos en los positivos, pero también hay negativos. A todos nos ha molestado un grupo de guiris que están en la calle borrachos de fiesta, pero no solamente es eso.

¿Qué papel ha jugado el gobierno de Colau en todo esto? ¿Cómo valora que la exconcejal Gala Pin tachara a los turistas que atracaban en el puerto de "plaga de langostas"?

Cada uno tiene sus opiniones, y yo creo que hay diferentes formas de expresarlas. Ha habido una clara intención de parar, más que un tipo de turismo, un tipo de alojamiento turístico, pero de ahí a faltar al respeto a personas que vienen aquí como nosotros vamos también de turismo, o como locales que también hacen turismo... Hay que tener en cuenta que los propios locales también van a hacer visitas. Es una falta de respeto al ser humano. Se pueden paliar los efectos negativos del turismo, lo veo bien, pero hay muchos efectos positivos. Somos una ciudad que vive fundamentalmente del turismo, hay que ir con mucho cuidado con esto.

Yo misma me he encontrado de ir por la calle y que te insulten en Las Ramblas y, curiosamente, ese sábado por la tarde eran un grupo de locales. Cuidado, por favor, igual tu también vas a hacer turismo y no te gustaría que te tratasen así.

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Belenguer, durante la entrevista en Metrópoli Abierta / RP

¿Se han llevado a cabo políticas de “odio” desde la administración?

No lo puedo juzgar, pero quizá el clima no ha ayudado a una cierta imagen de la ciudad. Pasó en 2016 y 2017, hay un parón con los atentados, donde no se habla más de turismofobia, pero previo a esto era terrible.

¿Cómo ves el fenómeno de los pisos turísticos en Barcelona?

Tengo clientes de todo tipo, fundamentalmente se alojan en hoteles, pero también hay familias que se alojan en Airbnb. Todos en algún momento nos lo hemos planteado si no lo hemos hecho. A la hora de viajar puede ser más económico, puede ser hasta más local... El problema no es el tipo de alojamiento, sino el lugar donde está ese alojamiento qué ocurre en esa ciudad con el alojamiento. Si en Barcelona hay un problema de vivienda, se va a incrementar más si tienes mucha oferta de alojamiento turístico, y si encima no es legal se va a incrementar más.

Ha habido dos aspectos que han dado ciertos datos negativos en cuanto al turismo. Uno fueron los atentados y otro los acontecimientos que vinieron de la mano de la DUI. ¿Cómo ha vivido esta afectación en el turismo?

El turismo es un sector muy vulnerable. Desde un volcán que está en erupción hasta temas políticos, atentados... Pueden afectar. Han afectado menos de los que yo pensaba en estos dos casos. Yo pensé: Ya está, aquí se nos va a acabar el turismo en un tiempo. Y no. Hubo alguna cancelación concreta, pero no. Viendo lo que había pasado en París, en Turquía o en Túnez unos meses o años antes, aquí no se notó tanto. Quizá porque fue una cosa en un momento puntual, eso también interviene mucho. Si perdura en el tiempo, no. La gente se olvidó muy rápido, un par de meses después te preguntaban si hubo un atentado y donde fue. Para mí acaba de pasar, pero para el turista se olvida. Se notó muy poco, especialmente a medio y largo plazo.

Por el tema político me preguntaron muchísimo. Muchos emails, tanto en 2017 como ahora, y sí ha habido más cancelaciones a corto plazo. Afecta pero menos de lo que pensaba.

Hay un tercer factor de influencia. Los niveles de inseguridad se han disparado en la ciudad. ¿Ha encontrado turistas que preguntan por zonas “seguras” en Barcelona?

Me lo han preguntado siempre. Llevo más de 10 años en el sector, he vivido episodios de robos directos pero no los he vivido ahora, curiosamente fueron al inicio de mi trabajo como guía. Si se miran las estadísticas han aumentado, también se ha hecho mucho eco. Ha habido episodios concretos muy violentos como algunas muertes, no nos beneficia para nada. Pero también está pasando en otras ciudades. Quizá no te dan un tirón de bolso pero, por ejemplo, en Estados Unidos constantemente están habiendo tiroteos. El turista es consciente ahora mismo que nadie tiene riesgo cero. Antes de 2001, fundamentalmente el turismo americano, pensaba que no pasaría nada. Las Torres Gemelas caen y ahí sí que cayó el turismo muchísimo, los americanos empezaron a tener miedo. Creo que ahora quien viaja ya sabe que se puede tener un retraso de avión, huelgas... Es algo más habitual, el turista asume este riesgo. El tema de la inseguridad lo preguntan pero no más que antes.

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Belenguer, junto al exguitarrista de Bon Jovi en la Sagrada Familia / CRISTINA BELENGUER

¿Hay un alarmismo innecesario?

No sé si innecesario o no, yo lo he tenido siempre, lo veo. Noto mucho las temporadas alta y baja. Yo los veo, los detecto, es un elemento más de nuestro trabajo, tenemos que vigilar y decir “cuidado” de forma discreta porque según que carteristas, si se dan cuenta, te llegan a escupir. En temporada alta, desde primavera hasta finales de octubre, veo muchos más carteristas que ahora. Vienen cuando hay más víctimas, más turistas.

Mediante su empresa Oh my guide! ofrece todo tipo de rutas turísticas y culturales. ¿Cuáles son las mayores peticiones de sus clientes y las principales nacionalidades?

En mi negocio lo que más piden es Gaudí. Es Gaudí en primera, segunda y tercera visita. Vende muchísimo. Después el Gótico y Picasso. Seguimos vendiendo, especialmente al turista internacional, lo más conocido, cuesta salir de ahí.

Trabajo con mucho público norteamericano que quiere un guía privado para ellos. Es un público de cierto nivel adquisitivo, clase alta o gente que valora muchísimo la figura del guía que quizá está pagando menos en alojamiento pero que realmente quiere tener la experiencia de una visita de una persona local. Son, generalmente, de ciudad grande, como Nueva York, Chicago, Boston, San Francisco, Los Ángeles...

Su trabajo la ha llevado a ser guía de caras muy conocidas. Sin ir más lejos, este mismo verano uno de ellos ha sido el exguitarrista de Bon Jovi, Richie Sambora. ¿Cómo fue su visita con usted en la capital catalana?

Las visitas de VIPS suelen ser las más cortas porque en general es un perfil que tiene poco tiempo, viene por trabajo, si viene por vacaciones tiene muchísimos planes... Con lo cual no vamos a hacer una visita de un día entero. A veces son visitas de media hora, o una hora. En su caso fue una visita un poco más larga, fueron casi dos horas. Es muy agradable, estuvo muy interesado, tanto él como sus familiares en la Sagrada Familia, como personas completamente normales. No le reconocieron en la basílica, pese a ser agosto, con muchísimo turismo en Barcelona. Antes de volver al coche querían un helado. Estuvimos haciendo cola en una de las heladerías al lado de la Sagrada Familia para que lo comprasen.

¿Compartía gustos con el jugador de la NBA Chris Paul, a quién también guió este verano?

Estuve con él y su familia. No tenían ningún plan, ellos no sabían ni siquiera qué había en Barcelona. Muchas veces quien habla con la guía no es el VIP final. Van a tener un mánager que les va a gestionar todo. Con Chris lo que pasó es que no sabía nada de Barcelona, ni qué era la Sagrada Familia. Yo les iba comentando opciones, y al final hicimos la basílica y el museo Picasso. No querían más de dos horas.

En general se mueven más por el tiempo, pero hay casos excepcionales como el de Bono. Se pasó tres horas en la Sagrada Familia, que no es lo habitual, suele ser una hora u hora y media. Creo que ese día estaba relajado, entre conciertos, aprovechó para pasar tres horas.

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Belenguer con Bono, cantante de U2 / CRISTINA BELENGUER

¿Cuáles son los principales retos de futuro de Barcelona como destinación turística?

Ha hecho muchísimo, pero queda mucho camino por hacer. Hay que mejorar muchas cosas, diversificar oferta. En el público local se ha hecho mucho camino, pero también falta conocer más la ciudad. Hay personas que nunca han estado, por ejemplo, en la Sagrada Familia, algo que tenemos aquí mismo. Falta conocimiento de la ciudad.