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Barcelona cada vez es más afín al vegetarianismo. La ciudad se ha comprometido a reducir el consumo de carne hasta una media de 300 gramos por persona y día y a rebajar un 50 % el desperdicio alimentario, según ha anunciado Greenpeace en un comunicado. Su compromiso se ha materializado en la firma del documento "Ciudades Bien Alimentadas" durante la Cumbre de Alcaldías de la red de ciudades C40 en Copenhague, que también han suscrito urbes como París, Los Ángeles, Lima, Tokio y Seúl, para dar respuesta a la emergencia climática.

A raíz de este acuerdo, las ciudades han prometido alinear sus compras de alimentos para que, en 2030, todas incluyan una "dieta de salud planetaria", rica en alimentos de origen vegetal y ecológicos y con menos productos de origen animal. Para lograrlo, adoptarán recomendaciones científicas con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

EXCESIVA PRODUCCIÓN Y CONSUMO

"Estamos en una emergencia climática, alimentada en gran medida por la excesiva producción y consumo de carne industrial", ha asegurado el responsable de agricultura de Greenpeace España, Luis Ferreirim, quien ha indicado que "somos el segundo país de Europa con el mayor consumo de carne por persona y año".

Este compromiso se produce, además, después de que la semana pasada más de 200 personalidades de la comunidad científica suscribieran un manifiesto pidiendo a los gobernantes que redujeran su oferta de carne. Actualmente, las emisiones de la ganadería, incluidos los impactos de la deforestación para la producción de piensos, representan el 14,5 % de las emisiones directas mundiales de gases de efecto invernadero.