Los empresarios catalanes, y especialmente los barceloneses han dado la voz de alarma ante la alarmante deriva de minoración de inversiones y la fuga de empresas hacia otros territorios. Tanto el Cercle d’Economia como Foment del Treball han alertado a Govern y Ayuntamiento de esa deriva y del previsible empobrecimiento de la economía barcelonesa. “Detrás de la estrategia de Colau y los comunes se esconde una situación muy preocupante. El tema de fondo es el decrecimiento. Se pide desde el Ayuntamiento menos aviones, menos gente, un turismo selectivo… pero si no se dejan abrir hoteles de lujo, ¿qué turismo selectivo quieres atraer? Barcelona acabará convirtiéndose en la capital europea del turismo low cost. Sólo hay que dar una vuelta por la ciudad para ver que el poco turismo que hay ahora es de tercera”, critica una fuente empresarial.

Los empresarios miran de reojo a Madrid, ciudad a la que han llegado todas las grandes cadenas hoteleras mundiales para quedarse. “No puede ser que aquí se vete un proyecto como el de Four Seasons, que ya ha sido recolocado en Madrid. Pero además no se quiere la ampliación del aeropuerto y se expulsa al Hermitage. Esto es un desastre”, añade otro empresario.

HACIA EL DESASTRE

Hace dos décadas, Barcelona competía con Londres y París. “Los Juegos Olímpicos supusieron la transformación de la ciudad, pero hoy apenas queda nada de ese empuje. Madrid nos da mil vueltas. Aquí se ha creado una cultura de comernos todo y el Ayuntamiento se ha instalado en la cultura del no. No a todo. Jordi Pujol dijo, en sus buenos tiempos, durante una reunión con empresarios, que a un político no le pueden temblar las piernas. Pero aquí no hay políticos que entiendan eso. Los edificios que podrían ser hoteles de lujo, creando empleo y atrayendo turismo de claridad, se reconvierten en apartamentos, empobreciendo la economía y la ciudad. Si las plazas hoteleras de lujo siguen a la baja, necesitaremos años para recuperarnos”, critican los empresarios.

Recreación del museo Hermitage en el Port de Barcelona / MUSEO HERMITAGE
Recreación del museo Hermitage en el Port de Barcelona / MUSEO HERMITAGE

Desde Foment se alerta de que las nuevas tendencias políticas pasan por ser menos globales y que haya menos gente, “pero eso nos lleva al desastre. En estos momentos, una empresa que quiera montar una semana de reuniones con sus directivos no se viene aquí, sino que elige otro destino. Y eso afecta al bolsillo y al empleo”.

COLAU PROPUGNA EL DECRECIMIENTO ECONÓMICO

Los empresarios se quejan de que las reacciones de la alcaldesa “son imprevisibles. Nadie puede adivinar qué hará Colau dentro de 15 días. Por eso vamos de sobresalto en sobresalto. El dinamismo que tenía Barcelona hace años se ha perdido”. Desde la patronal se advierte también que se están abriendo debates estériles, como el del turismo o el del aeropuerto. “No se quiere el Hermitage porque decían que era una franquicia, lo que no era cierto; no se quiere el turismo de calidad ni se hace nada por atraerlo; no se quiere la industria automovilística; no se quiere ampliar el aeropuerto, cuando la protección de una zona como La Ricarda se podría garantizar perfectamente… El fondo del discurso de los comunes es muy preocupante, porque lo que defiende Colau es, en resumen, el decrecimiento económico. Y ante una crisis como la que hemos vivido, con más desigualdades y salarios bajos, la idea de hacer una ciudad más habitable y las medidas que quiere imponer provocará un empobrecimiento tremendo”.

También explican que las iniciativas de la alcaldesa provocan que  “Barcelona esté de capa caída y haya perdido vigor. Los gremios se han dado cuenta y por eso han empezado a movilizarse. En estos momentos, las calles comerciales están hundidas y hay menos comerciantes. El Ayuntamiento, en esta situación, no puede mirar para otro lado, sino que debe ayudar. La manifestación que habrá de los gremios y entidades es la expresión de los pequeños emprendedores y comerciantes que piden soluciones”.

Anuncios de alquiler en Barcelona / ARCHIVO
Anuncios de alquiler en Barcelona / ARCHIVO

LA TEORÍA DE UNA MODERNA AUTARQUÍA

El Círculo de Economía que preside Javier Faus ha sido muy claro en la advertencia de esa situación. “Ni Barcelona ni Cataluña disponen de un modelo de prosperidad compartido que cuente con la complicidad de todos los agentes”. Alerta esta entidad del peligro de que Barcelona pueda quedar atrapada en “una espiral de irrelevancia económica de lenta pero inexorable decadencia”. Tras manifestar su decepción con el Ayuntamiento y con el Govern de la Generalitat, el Círculo critica que el modelo de desarrollo que quieren aplicar ambas instituciones “a menudo es fuertemente ideológico, con falta de pragmatismo. Otras veces son modelos que general confrontación”. Y deja caer también que “la apología del decrecimiento es una irresponsabilidad que una economía europea abierta no se puede permitir”.

En Foment, las sensaciones son casi idénticas. “Las propuestas que se hacen desde ERC no difieren mucho, en ocasiones, de las de los comunes. Y eso es más preocupante todavía, porque parece que estemos ante la manifestación de la teoría de una moderna autarquía que nos lleva a un empobrecimiento. Y esa autarquía se nota, sobre todo, por las políticas de Colau”. El problema que emana de la Generalitat, además, tiene un fuerte componente político: “Las leyes aprobadas en el Parlament, como la de los alquileres, así como la influencia de la CUP en algunos proyectos del Govern generan desconfianza en los inversores. Esa deriva, unida a los vaivenes de Colau, han dibujado un panorama muy negativo y poco atractivo para los inversores”, explican en la patronal catalana.

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