Los bares y restaurantes de Barcelona están con el agua al cuello. La crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus puede llevarse por delante a miles de pequeños negocios de la ciudad del mundo de la hostelería. Por ello, el Gremi de Restauració de Barcelona ha pedido al Ayuntamiento un plan de rescate para el sector. "Los negocios están tocados de muerte: un año sin Mobile, sin Semana Santa, sin turismo internacional. Se debe reflotar el sector", ha advertido este viernes en un comunicado.

Entre las medidas que reclaman al consistorio, los restauradores han pedido incrementar el número de mesas de las terrazas y aumentar la separación entre ellas para respetar el distanciamiento social, y ha dicho que hablarán con el Gobierno municipal y la oposición. Según el gremi, el Ayuntamiento de Madrid se ha posicionado a favor de esta medida (que está estudiando la concreción) y, en el caso de Sevilla, el área de Urbanismo ya se ha puesto en contacto con la restauración local para hacerlo posible.

EXENCIÓN DE TASAS

También han solicitado aprobar la exención de la tasa de terrazas (también de otros tributos como la recogida de residuos) en un 75%, así como iniciar la revisión de los importes actuales de la tasa para ajustarlos al nuevo contexto económico postcoronavirus.

En este sentido, el Gremi de Restauració pide que Barcelona imite al Ayuntamiento de Palma de Mallorca, que ha anunciado una exención en la tasa de terrazas entre el 14 de marzo (día en que se decreta el estado de alarma) y el 31 de diciembre. “Reclamamos una medida idéntica en Barcelona, es decir, una exención de varios tributos (tasa de terrazas, recogida de residuos, IAE, etc.) en un 75%. Limitar las bonificaciones en los días de estado de alarma no es suficiente”.

El Director del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, ha remarcado que se trataría de "una decisión traumática para los entes locales, pero se toma en base a un beneficio mayor: evitar el cierre masivo de negocios y la destrucción de ocupación. La pregunta es obligada: si estos municipios más pequeños y más modestos pueden asumir dejar de ingresar estos tributos, ¿cómo es posible que un municipio tan potente como Barcelona no pueda?”.

Por último, el sector propone modificar las ordenanzas fiscales para rebajar el importe de la tasa de terrazas y así ajustarlo a la nueva situación económica "post-crisis sanitaria".

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