El Ayuntamiento de Barcelona ha fulminado la circulación y los aparcamientos de coches en las playas de Barcelona, concretamente en el distrito de Sant Martí. Los estacionamientos situados en el paseo interior, entre los chiringuitos que hay entre el Port Olímpic y la Mar Bella, se han anulado y unos grandes bloques de hormigón impiden el aparcamiento y el paso de los vehículos. Fuentes municipales explican que los coches no volverán y que la zona en un futuro se ampliará para usos peatonales, ciclistas y deportistas.

La prohibición de circular y aparcar está en vigor desde la primavera de 2021, aunque apenas se ha publicitado. A la altura del centro meteorológico de la Vila Olímpica, una señal informa que la zona está restringida a carga y descarga y a coches de personas con movilidad reducida. El resto de usuarios, incluso los motoristas, no pueden aparcar ni circular. Antaño, este tramo se habilitó como zona azul de pago, que funcionaba durante la temporada de baño, y el resto del año se podía estacionar gratuitamente.

La zona de playas de Sant Martí, sin coches, con la Torre Mapfre al fondo / METRÓPOLI- JORDI SUBIRANA
La zona de playas de Sant Martí, sin coches, con la Torre Mapfre al fondo / METRÓPOLI- JORDI SUBIRANA 

PONER FIN A FIESTAS MOLESTAS

Sin embargo, hace unos meses, las plazas se eliminaron. Sí se mantienen, en cambio, los aparcamientos regulados en el lateral de la avenida del Litoral, recuerda el presidente de la asociación de vecinos de la Vila Olímpica, Jordi Giró. La clausura vino motivada para poner fin a unas molestas fiestas con coches que se celebraban allí. Desde el Ayuntamiento aseguran que había muchos problemas. La zona se convertía en discotecas improvisadas. Había mucha delincuencia, robos y peleas. "Ahora, los índices delictivos han bajado", precisan fuentes municipales.

"El Ayuntamiento optó por cerrar la circulación lineal y ya no se reabrirá. Solo se mantendrán la carga y la descarga y las zonas para discapacitados. En verano de 2021, los estacionamiento ya no funcionaron", añade Giró. El veto se ha hecho extensible a la gran explanada que hay entre la Mar Bella y la calle de Josep Pla. Años atrás, el consistorio ya puso carteles en los que se vetaba el estacionamiento de autocaravanas, que acampaban por todo el frente marítimo.

Vehículos en la zona de carga y descarga junto a las playas / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA
Vehículos en la zona de carga y descarga junto a las playas / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA

Según las fuentes municipales consultadas, en esta zona de Sant Martí no faltan plazas de aparcamiento. Junto a las playas, hay dos grandes aparcamientos subterráneos, el de BSM Marina y el del Centre de la Vila Olímpica. "Están a menos de 500 metros". Las mismas fuentes aseguran que la prohibición no ha afectado al número de clientes de los restaurantes y destacan que cuando esté terminada la reforma, la zona ganará en calidad. Los cambios, que no tienen vuelta atrás, sirvieron también para que los ciudadanos ganaran espacio para pasear durante la pandemia.

Plazas de aparcamientos en las playas para personas discapacitadas / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA
Plazas de aparcamientos en las playas para personas discapacitadas / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA 

La reforma y ampliación del paseo, muy probablemente, no será una realidad hasta el próximo mandato. Está previsto construir un carril bici, de tal forma que habrá dos espacios diferenciados, uno para peatones (en primera línea de mar) y otro para ciclistas (en segunda línea). Fuentes municipales indican que se ha iniciado el proceso participativo y concretan que lo que si que será una realidad este mandato es la remodelación del Port Olímpic en un nuevo espacio ciudadano.   

LOS COCHES DE LA POLICÍA NO PUDIERON ENTRAR

La instalación de los bloques de hormigón para impedir el paso de vehículos vivió un momento de tensión hace unos meses. Durante la madrugada del 25 al 26 de septiembre, los altercados de las fiestas de la Mercè se trasladaron a las playas de Barcelona, concretamente a las zonas de la Nova Icària y el Bogatell. Hubo robos, peleas y destrozos y saqueos en restaurantes, como L'Escamarlà. Los bloques de hormigón, en los que en casi todos se han pintado esteladas, impidieron el paso de los vehículos de los Mossos y la Guardia Urbana y dificultó la labor policial, explica Giró. 

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