El concejal de Ciutat Vella Jordi Rabassa tiene un profundo problema de transparencia. Eso, o algo peor: un desinterés total en responder a un medio de comunicación crítico, como Metrópoli Abierta, con la gestión de los comunes en el Ayuntamiento de Barcelona.

El pasado 28 de enero, este medio se dirigió al departamento de prensa municipal para obtener información sobre unas obras en un establecimiento del distrito de Ciutat Vella. Dos semanas y medio después, con fecha 15 de febrero, el distrito que encabeza Rabasa sigue sin dar respuesta a una pregunta sin trascendencia política alguna.

OTROS DEPARTAMENTOS Y DISTRITOS RESPONDEN

A Metrópoli Abierta le consta que el departamento de prensa municipal ha insistido, con diligencia y profesionalidad, en distintas ocasiones para obtener una respuesta sin que el por el momento se haya logrado.

Se puede entender que los ritmos de la administración son lentos, pero sorprende que en otros departamentos y distritos en los que también gobierna Barcelona en Comú al menos responden. Y generalmente de forma completa. 

¿QUÉ SE HACE EN EL PITARRA?

La pregunta en cuestión era sobre qué obras se están haciendo en el antiguo restaurante Pitarra de la calle de Avinyó 56. El establecimiento cerró en 2018 y se convirtió en un pub irlandés que apenas duró tres meses. Estas últimas semanas, en el Pitarra están en obras. Algunas fuentes consultadas por este medio afirman que se ha traspasado. Rabassa, o bien no se ha enterado o no quiere enterarse.

Si esta vez Rabassa ha optado por el silencio, en otras ocasiones, el distrito que encabeza el concejal de los comunes ha tenido amables palabras para este medio. Ante una consulta sobre si este 2021 se iniciaría la reforma de la Rambla, la respuesta del distrito a este medio fue, cuando menos, distante y seca: "Cuando el gobierno municipal tenga alguna cosa que comunicar sobre la Rambla ya lo hará".

Rabassa se embolsa la nada despreciable cantidad de 84.532 euros brutos anuales. Al sueldo oficial, los comunes aplican una rebaja por código ético, con lo que Rabassa cobra 2.291,03 euros netos por 14 pagas más un complemento de 600 euros. Teóricamente, los ediles de BComú dan el excedente del salario a causas sociales que se vehiculan a través del partido. Desde hace tres años, poco o nada se sabe del proyecto. Está en hibernación, como los osos.    

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