Ni Nacho, ni Ana, ni Raúl estaban a disgusto en Barcelona. “La amamos”, exclaman con vehemencia. Pero la vida itinerante, “esa sensación tan difícil de explicar”, llamaba (obstinada) a la puerta. Toc, toc, insistía. El reloj corría y el tempus fugit retumbaba en sus cabezas: la hora de partir de nuevo en busca de la ansiada libertad se acercaba. Sin embargo, este viaje iba a ser diferente.

Así lo habían planeado: querían ayudar a las personas que se encontraran a su paso por América, desde México hasta Ushuaia, a modo de ONG ambulante. “Ya no nos valía la vida mochilera que tanto hemos disfrutado y experimentado. Esta vez queríamos aportar algo a los lugares por los que íbamos a pasar”, detallan en una entrevista con Metrópoli Abierta.

PONER SUS MANOS AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Por eso se les ocurrió poner sus manos, sudor, tiempo y esfuerzo “al servicio de cualquier comunidad, aldea y pueblo” para contribuir en lo que se requiriera. Y trazaron un itinerario. En orden cronológico, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina son los países por los que van pasar y, como meta final, se han marcado la ciudad más austral del mundo: Ushuaia.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Working days

Una publicación compartida de El Galis (@el.galis) el

La historia, que justo acaba de empezar, tendrá otro denominador común: la “Astronave Kalifata”, una Van californiana que será su casa durante los próximos dos años. Primero compraron en Los Ángeles la furgoneta por 1.000 dólares y, por ese mismo importe, se hicieron con un remolque donde pretendían dormir.

VIAJAN LIGEROS DE EQUIPAJE

Pero, en los viajes como en la vida: nada sucede como te lo imaginas. Estando en Baja California se dieron cuenta de que arrastrar un remolque no era práctico y, tras algunos imprevistos (y accidentes leves) en la carretera, optaron por deshacerse de él revendiéndolo. Decisión sabia: cuanto más ligero sea el equipaje más placentero será el viaje.

Compartiendo mesa con una familia local a la que están ayudando
Compartiendo mesa con una familia local a la que están ayudando

Así, más cómodos, emprendieron la intrépida aventura. La primera parada la han hecho en un pueblito de la costa mexicana del pacífico. “Ayudar desde nuestros conocimientos profesionales o ayudar levantando una casa que se ha derrumbado por unas fuertes lluvias. Nos da igual, queremos viajar contribuyendo desinteresadamente allá donde podamos aportar algo”, cuentan sobre su objetivo primordial.

COMPARTIRÁN SUS HISTORIAS

Todas las historias las irán documentando en una página web que está desarrollando el informático Raúl (“Galis” para los colegas) y que darán a conocer –una vez esté lista– a través de las redes sociales. ¡Les iremos siguiendo la pista!

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Se va, se fue

Una publicación compartida de El Galis (@el.galis) el

El continente de partida es Latinoamérica, “por sus gentes, sus paisajes” y porque dos de los componentes del grupo (Ana y Nacho) son de ahí: Venezuela y Argentina. Además, no descartan realizar algo parecido en otro continente si la experiencia acaba siendo un éxito.

En plena vorágine, cada vez son más las personas que se animan a dejarlo todo para recorrer el planeta a la par que descubren otras culturas y formas de entender el mundo. “Nos encantaría influir y animar a más gente a unirse a nosotros o bien inspirarlos para que hagan lo mismo”, dicen entusiasmados. “Si viajar ayudando se pone de moda nos sentiremos muy felices”, zanjan los tres viajeros con esperanza.