Estación de Mollet del Vallès (Barcelona) en la que un hombre arrancó media oreja a un revisor / EFE

Estación de Mollet del Vallès (Barcelona) en la que un hombre arrancó media oreja a un revisor / EFE

Sucesos

Arranca media oreja a un revisor y dice que fue "un acto reflejo"

Los hechos ocurrieron en una estación de Renfe en el año 2015

5 febrero, 2020 17:02

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La sección 3ª de la Audiencia Provincial de Barcelona juzga al acusado de morder una oreja a un revisor de Renfe en la estación de Mollet del Vallès (Barcelona) en 2015. Durante la vista, el investigado, Yuri M., de nacionalidad española y 22 años, ha asegurado que "nunca" quiso morderle y que fue "un acto reflejo" para zafarse del revisor en la pelea que ambos mantuvieron en el andén.

La agresión se remonta a la mañana del 22 de agosto de 2015 cuando el acusado, que viajaba en un tren de la línea R3 de cercanías, tuvo una discusión con el revisor por no llevar el billete, ante lo que el revisor instó al acusado a bajarse en la siguiente parada, donde la discusión pasó a mayores y terminó con el mordisco que el acusado propinó al revisor.

"ESTUVO MUY AGRESIVO"

A preguntas del fiscal, el acusado ha explicado al tribunal que subió al tren en Parets del Vallès y ha admitido que lo hizo sin billete porque llegó "muy justo" y no le dio tiempo a comprarlo. Ya en el vagón, y siguiendo la versión del acusado, se acercó al revisor al ver que estaba invitando a una chica a bajar en la siguiente estación por no llevar el billete y se dirigió a él pidiéndole que le expidiera un billete, a lo que este se negó alegando que la norma lo prohíbe y también le invitó a bajar en la siguiente parada.

"El revisor estuvo muy agresivo en todo momento, no sé el motivo por el que lo estaba, pero se le veía fuera de sí", ha dicho el acusado, que ha añadido: "le dije que no me iba a bajar porque tenía que llegar al trabajo".

LE MORDIÓ "POR ACTO REFLEJO"

Al llegar a la siguiente estación, la de Mollet del Vallès, el acusado se bajó porque "no quería más problemas", pero antes de que se cerrara la puerta, escupió al revisor porque se sintió "humillado", ante lo que este se bajó del tren y empezó a propinarle puñetazos, según su versión.

"En ese momento no podía zafarme de él y le mordí por acto reflejo. Era la única manera de escaparme. Yo nunca quise hacerlo, estaba aterrorizado. No sabía ni dónde le había mordido. Noté algo en la boca, lo escupí y me fui corriendo", ha concluido su relato Yuri M.

PÉRDIDAS IRREPARABLES
 

Por su parte, el revisor ha contado otra versión de los hechos al tribunal y ha manifestado que cuando el acusado se bajó no le escupió una vez sino dos -"una cuando cerré la primera puerta del vagón y otra al cerrar la segunda puerta"- y que en ese momento decidió apearse del tren para "identificar a aquel hombre y llamar a la policía".

Ante el aviso de que llamaría a la policía, el acusado le "amenazó de muerte" e intentó pegarle, pero esquivó el golpe. Fue entonces cuando le mordió: "escuché un chasquido, sentí el dolor y vi la oreja en el suelo".

A causa del tremendo mordisco, el trabajador de Renfe perdió dos tercios de la oreja izquierda y requirió hasta cinco operaciones para recuperar la apariencia inicial, aunque perdió de forma definitiva un 14% de capacidad auditiva.

LA DEFENSA PIDE LA ABSOLUCIÓN

El empleado también ha expuesto al tribunal los efectos que tuvo para él la pérdida de una parte de la oreja: a parte de las cinco intervenciones quirúrgicas que recibió para reconstruírsela, sufrió estrés postraumático por el que estuvo de baja 18 meses y hasta pidió un traslado a Galicia de dos años porque "no era capaz de ir en el tren".

Por estos hechos, la Fiscalía ha pedido en su informe final una pena de 6 años de cárcel y una indemnización al acusado de 56.000 euros por un delito de lesiones y otro de atentado a la autoridad, mientras la acusación particular ejercida por el abogado de la víctima pide 5 años de cárcel y 70.000 euros de indemnización por un delito solo de lesiones.

Por su parte, el letrado de la defensa ha pedido la absolución del acusado al considerar que este actuó en "defensa propia", lo que le eximiría de cualquier responsabilidad penal. También ha pedido al tribunal que considere la situación laboral estable del agresor, la ausencia de antecedentes penales, que tiene un hijo de un año y su predisposición a la reparación del daño por la cual ha consignado ya 2.000 euros en la cuenta bancaria del juzgado. El juicio ha quedado hoy visto para sentencia, que se notificará a las partes en las próximas semanas.