La pandemia del coronavirus ha ahuyentado, literalmente, a las empresas interesadas en gestionar la cafetería del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau, que en otro momento hubiera supuesto una perita en dulce para cualquier compañía de restauración. Se trata de un suculento negocio de más de 8 millones de euros que nadie se atreve ahora a asumir. No hay que olvidar que en el recinto modernista que acoge al hospital están ubicadas una decena de organizaciones con 350 trabajadores, mientras que la institución hospitalaria tiene una plantilla de 3.000 empleados. En el 2018, el recinto recibió a 280.000 visitantes, lo que da una idea del negocio que puede suponer una cafetería en el interior.

En realidad, el concurso para la adjudicación para los próximos 8 años (6 años efectivos más dos de prórroga) comenzó antes del inicio del estado de alarma, pero tuvo que ser interrumpido. El 7 de mayo, se reanudaron los trámites de ese concurso, pero para entonces todas las empresas retiraron las ofertas y ninguna quiso quedarse con el negocio, por lo que el director gerente de la Fundación del hospital, Jordi Bachs, declaró desierto el concurso el 27 de mayo.

Al concurso se habían presentado el pasado 8 de enero cuatro empresas: Eurest Catalunya, Sauleda Pastissers, Gastronomia al Palau y Sehrs Food Area. En tres de ellas se tuvo que completar la documentación en la fase uno del concurso, pero, aún así, Sauleda fue excluida. Tras pasar la primera fase, se preparó la segunda, pero el 14 de marzo entró en vigor el Real Decreto 463/2020 del estado de alarma y se tuvieron que aplazar los trámites.

“Cuando en fecha de 6 de mayo se publicó el Real Decreto Ley 17/2020, donde en su disposición adicional octava se acordaba el levantamiento de la suspensión de los plazos de los procedimientos de contratación promovidos por entidades pertenecientes al sector público, de forma que a partir del día 7 de mayo se volvió a volver a reactivar el plazo de 10 días naturales que faltaban para la presentación de las ofertas, entendiéndose como la nueva fecha máxima de presentación de la documentación el día 18 de mayo de 2020”, dice el acta de Jordi Bachs.

SIN OFERTAS EL 18 DE MAYO

El día 18 de mayo, sin embargo, no llegó a la fundación ninguna oferta de las tres empresas que habían pasado la primera fase por falta de interés de las compañías. Por tanto, no tuvo más remedio que resolver desierto el concurso “por no haberse presentado en el plazo concedido al efecto ninguna propuesta de empresa licitadora interesada”. El servicio que se ponía a concurso era el de la cafetería y restaurante del complejo modernista, el servicio de terraza y el servicio de bar esporádico en los jardines internos del hospital. “La oferta de la cafetería/restaurante ha de cubrir todas y las diversas necesidades de las visitas durante su horario de apertura al público. Ha de ofrecer desayunos y comidas con menú diario y carta. Es decisión del adjudicatario ofrecer cenas u otros servicios”.

Los servicios de terraza, dice el pliego de cláusulas administrativas particulares, “han de resultar atractivos, atendiendo a que han de convertirse en un punto de encuentro de los visitantes del recinto modernista, tanto de los trabajadores y personal de otras instituciones, como de las visitas”. Por ello, se requería a los concursantes “una propuesta gastronómica y conceptual, una propuesta de interiorismo del local y de la terraza con menaje de mesa incluido, un plan de organización del servicio y un plan de control de calidad del servicio”.

Los horarios de apertura son de 9 a 23 horas de lunes a sábado y de 9 a 17 los domingos y festivos. La cafetería debe tener un menú diario que no ha de superar los 15 euros y debe ofrecer un pack de desayuno al personal del hospital que no debe superar los 2,5 euros. El menú ejecutivo no ha de superar los 26 euros y comer a la carta debe rondar los 32 euros. La cafetería, en el ala oeste del edificio del Pabellón de la Administración, tiene 146 metros cuadrados, a los que hay que sumar 154 metros de terraza, más de 83 metros de cocina, 28 metros de vestidores y lavabos y un almacén de 89 metros cuadrados. Los camareros han de hablar catalán, castellano e inglés.

LA FACTURACIÓN PREVISTA

La facturación prevista para el 2020 era de 900.000 euros, que irían aumentando anualmente a razón de casi 30.000 euros para convertirse en 1.106.886 euros de facturación en 2027. La concesionaria sólo debería pagar a la Fundación del hospital un canon anual de 60.000 euros este año (5.000 euros mensuales), que iría aumentando progresivamente hasta convertirse en 66.591 euros en 2027. Además, debería pagar un canon variable que este primer año sería de 21.000 euros y que aumentaría a 33.000 euros el último año. De ese modo, se pretende que el volumen del canon fijo más el variable fuese del 9% de la facturación total.

El beneficio industrial se calcula en un 6% de la facturación, lo que supondría el primer año unas ganancias de 54.000 euros, descontados ya los costes de material, gastos de personal, impuestos, gastos diversos y canon al hospital. La crisis del coronavirus y las restricciones impuestas a la hostelería por las autoridades, no obstante, dieron al traste con las perspectivas de este negocio. Las limitaciones de los aforos de los locales y la previsión de que esa situación se alargue en el tiempo, hicieron recapacitar a las empresas interesadas que renunciaron al lucrativo negocio y dejaron al emblemático hospital compuesto y sin novio.

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