Ada Colau durante la presentación de la Mercè 2021 / AJUNTAMENT
Ada Colau durante la presentación de la Mercè 2021 / AJUNTAMENT

Colau saca rédito de la crisis afgana

La alcaldesa se atribuye un cargo que no tiene: copresidenta de la red mundial Ciudades y Gobiernos Locales y Unidos (CGLU)

Periodista

La crisis afgana le ha servido a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para marcar perfil en el plano internacional. Para una política hábil como ella, la crisis del país asiático le vino como anillo al dedo para hacerse oír, aunque fuese en periodo de vacaciones. Y, además, para volver a poner de actualidad el interés de algunos políticos en adjudicarse cargos que no tienen: en su cuenta de Telegram, la alcaldesa de Barcelona afirma que es copresidenta de la organización internacional Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), lo cual es incierto, ya que CGLU tiene, hasta el 2022, sólo seis copresidentes, según el organigrama de la propia institución: los alcaldes de Konya, San José, París, Xian, Polokwane y La Haya. Ni rastro de la alcaldesa de Barcelona.

La adjudicación de ese cargo se enmarca dentro de las actividades desplegadas a raíz de la crisis afgana, con la que Colau pretendió un cierto protagonismo. Por un lado, fue de las primeras en poner a disposición del Gobierno español 50 plazas para acoger a exiliados afganos evacuados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, por lo que se garantizó titulares. Y, aunque avisó hace meses que dejaba las redes sociales, el truco está en utilizar otras redes sociales y dejar de lado únicamente Twitter.

Un grupo de refugiados afganos a su llegada a la base aérea de Torrejón de Ardoz / FERNANDO VILLAR (EFE)
Un grupo de refugiados afganos a su llegada a la base aérea de Torrejón de Ardoz / EFE

ENLACE A SU PAGINA DE INSTAGRAM

Así, a través de la plataforma Telegram se ocupó del tema de Afganistán. “Lo que está pasando en Afganistán es terrible. La comunidad internacional y la ONU deben reaccionar ante el desastre que han supuesto los últimos 20 años de intervención y guerra, y no dejar a la población a su suerte”, lanzaba como primera andanada poco después de mediados de agosto. Afirmaba también que “urge diplomacia internacional, pero también medidas humanitarias de emergencia. Desde Barcelona, ya hemos ofrecido al Ministerio de Inclusión Social y Migraciones 50 plazas iniciales para acoger a mujeres y niñas afganas. Pero son los estados los que deben establecer corredores seguros para que puedan llegar cuanto antes”.

Más allá de las críticas por ofrecer plazas para “mujeres y niñas”, en muchos casos con familiares también exiliados entre los que se encuentran niños y padres (exiliados como su familia), la comunicación llevaba un enlace que redirigía directamente al lector a su página de Instagram.

EL CARGO INEXISTENTE

Pero una semana más tarde, la alcaldesa de Barcelona volvía por sus fueros y tocaba de nuevo el tema. En esta ocasión, ya no se presentaba como alcaldesa de Barcelona, sino que apelaba a otro rango: “Copresidenta de la red mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) y enviada especial de las ciudades ante la ONU”. A pesar de la rimbombante definición de su cargo, Colau sí es la enviada especial ante la ONU, mientras que el alcalde de Lisboa, Fernando Medina, es el enviado espacial para el desarrollo local y el alcalde de Soria, Carlos Martínez, el enviado de la presidencia de la CGLU para la Nueva Agenda Urbana. Ninguno de ellos tiene la consideración de copresidente de la organización. No obstante, bajo esa responsabilidad, Colau señalaba que “desde CGLU queremos expresar nuestra profunda preocupación por la vulneración de Derechos humanos (sic) y especialmente de niñas y mujeres que ya se está empezando a producir en Afganistán”.

Bajo esa perspectiva, llamaba a la comunidad internacional “para que garanticen vías seguras a quien quiera escapar del país”. Y recalcaba que “exhortamos al futuro Gobierno de Afganistán para que garantice los derechos y libertades de todos, sin excepción. También es preciso que se proteja la autonomía y el buen funcionamiento de los ayuntamientos y gobiernos locales, de sus trabajadores y de los servicios básicos”. En. Su escrito en Telegram, derivaba hacia el comunicado de CGLU, que además pedía a la ONU seguir en el país asiático y exhortaba a los integrantes de CGLU a acoger a exiliados. “La solidaridad y los derechos humanos se defienden con hechos. Es el momento de extender la mano”, afirmaba Colau.

La alcaldesa Ada Colau, durante una intervención en la ONU / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
La alcaldesa Ada Colau, durante una intervención en la ONU / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

AGENDA 2030

Tras la sorprendente afirmación de la alcaldesa de Barcelona arrogándose la copresidencia de una institución se esconde el afán de convertirse en referente de esa red mundial. No hay que olvidar que la CGLU representa a 240.000 miembros (o sea, ayuntamientos) por todo el mundo. Además, esta red es una de las principales implicadas en el objetivo de la Agenda 2030. Colau considera tan importante ese hito que nombró a un Comisionado de la Agenda 2030, Miquel Rodríguez Planas, para llevar el timón de las actividades que se realicen a la sombra de esa agenda. Este comisionado está integrado en el Área de Agenda 2030, Transición Digital, Deportes y Coordinación Territorial y Metropolitana, que está bajo la dirección de la socialista Laia Bonet.

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