Ciutadans pedirá a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que cese al socialista Albert Batlle como concejal de distrito de Sarrià-Sant Gervasi para que pueda dedicarse plenamente a solucionar el problema de la seguridad en la ciudad. La petición se realizará en el pleno extraordinario que tanto Ciudadans como ERC han solicitado y que se celebrará, previsiblemente, antes de las vacaciones del mes de agosto.

Batlle es un experimentado gestor en materia de seguridad que también se ocupa de esta área tras el reparto de poder entre Barcelona en Comú (BeC) y el PSC. Pero al mismo tiempo, fue elegido concejal de distrito, lo que le supone una acumulación de cargos que, a juicio de la oposición, le podría provocar una menor efectividad en la gestión de la seguridad.

Paco Sierra, portavoz de Ciutadans en el grupo municipal, señala a Metrópoli que “en la situación de emergencia que vive Barcelona, necesitamos una persona dedicada en cuerpo y alma a la seguridad, que tenga esa tarea en exclusiva, porque el trabajo a hacer es enorme”. De ahí que la formación opositora pida el cese de Batlle como concejal de distrito y su exclusividad como responsable de velar por la seguridad y el orden. La petición no tiene trasfondo político alguno, sino de “efectividad”.

Pero ése será sólo uno de los ejes que Ciutadans va a llevar al pleno. El partido naranja también quiere que, al margen de la nueva promoción de 138 agentes de la Guardia Urbana, se convoquen nuevas plazas “porque es evidente la falta de personal que existe en el cuerpo”.

PISTOLAS TASER

Asimismo, otra de las medidas que solicitarán al consistorio es que se incorporen las polémicas pistolas Taser al avituallamiento de los agentes de la policía local. “Es por la propia seguridad de los agentes y de terceros. Durante la pasada legislatura, la alcaldesa incluso sopesó la retirada de las armas de fuego. Pues bien, con ello, se podrían reducir las armas de fuego. Además, episodios como el de la perra Sota no se hubieran producido, ya que con una Taser se puede reducir al animal sin peligro de matarlo de un disparo. Y lo mismo puede ocurrir con las personas”, explica Sierra.

La creciente inseguridad (en el último mes, ha habido tres muertes violentas, lo que ha creado una preocupante alarma social) también requiere soluciones a corto plazo. Para ello, Ciutadans propondrá planes de choque “en las zonas donde existen mayores índices de criminalidad”, con especial atención a Ciutat Vella, barrio en el que la inseguridad se hace más visible.

SEGURIDAD ANTITERRORISTA Y EN EDIFICIOS

La seguridad antiterrorista es otro de los puntos calientes que tiene la alcaldesa encima de la mesa. No es que la Guardia Urbana tenga competencias en el asunto, sino que a veces es requerida para dar apoyo a los dispositivos de los Mossos d’Esquadra en algunos puntos de control antiterrorista. “Los Mossos tienen una equitación correcta, con cascos balísticos, escudos y armas largas, pero los agentes de la Guardia Urbana sólo están presentes con sus chalecos y las pistolas, lo que a todas luces es insuficiente en esos puntos”, explica Sierra.

Según la ley, la seguridad de los edificios públicos municipales, sí es competencia de la Guardia Urbana. Y en este terreno sí que existe “una carencia de material y de agentes”. En la anterior legislatura, el compromiso de Ada Colau con la CUP estuvo a punto de desarticular la Unidad de Soporte Policial (USP), es decir, lo que se conocía como los antidisturbios de la Urbana. Es más, cuando fichó a Amadeu Recasens como Comisionado de Seguridad, la alcaldesa le advirtió de que su intención era retirar las armas de fuego a los agentes y disolver la USP.

CONTROLAR EL TOP MANTA

Poco a poco, se fue dando cuenta de que no todo era tan fácil y de que tanto una cosa como la otra estaban justificadas. La USP cambió de nombre y pasó a llamarse Unidad de Refuerzo Policial y de Emergencias (URPE), para acabar siendo la Unidad de Refuerzo a la Emergencia y la Proximidad (UREP), aunque con las mismas competencias que la unidad inicial. No obstante, tiene un déficit tanto de personal como de material.

La oposición pedirá también en el pleno abordar el delicado tema de la venta ambulante, que durante la pasada legislatura se convirtió en uno de los quebraderos de cabeza del equipo municipal y, sobre todo, de vecinos y de comerciantes. “Aquí ha habido un efecto llamada, porque de 200 manteros que había hace cuatro años, hemos pasado a 2.000. Lo que pasó con el top manta es que veían que en Barcelona se miraba hacia otro lado y por eso recalaban en la ciudad. Es normal ver como los coches patrulla pasan sin pararse junto a centenares de manteros en Pla de Palau, por ejemplo. La permisividad ha sido total, pero es un tema que hay que abordar para ver cómo se soluciona”, explica el portavoz de Ciutadans.