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“Hay vecinos que evitan ciertas calles para no encontrarse a gente pinchándose. Otros han dejado de sentarse a tomar el aire en calles cercanas a puntos de venta”. Así es como el portavoz de la Asociación de Vecinos del Raval, Lluís González, describe a Metrópoli Abierta el repunte de drogas y drogodependientes que está viviendo el barrio barcelonés.

Desde el otro lado del teléfono, González reconoce que después de la segunda macrooperación, que tuvo lugar en junio, los vecinos notaron durante un mes y medio que la situación estaba “más controlada”. Pero, desde hace tres semanas, la Asociación de Vecinos del Raval se ha percatado de que los días de sosiego han llegado a su fin: se están volviendo a ocupar pisos de fondos de inversores (algunos de los cuales ya habían sido intervenidos) para destinarlos a la venta de drogas o a convertirse en narcopisos, y al mismo tiempo, se evidencia una mayor cantidad de personas drogándose en la calle.

PANORAMA ACTUAL

“Ahora se vuelve a ver con más intensidad a consumidores pinchándose en calles como Robadors, Roig, Arc del Teatre, en otras calles cercanas a puntos de venta y en los alrededores de la Sala Baluard, que lleva tiempo colapsada”, explica González. Acto seguido indica que, como hay personas que “no pueden” esperar hasta la hora en la que la narcosala les puede atender, optan por pincharse en las zonas cercanas a esta, como en la plaza Blanquerna.

Además de recalcar que notan como la drogadicción se está expandiendo hacia el Raval norte (Plaça de la Gardunya o calle Riera Alta, Lluna o Tigre), también perciben que hay diferentes tipos de consumidores. “Hay gente que, a simple vista, no parece que tome drogas. Hay muchos jóvenes, que tienen pinta de ser consumidores desde hace poco, y eso nos preocupa. Y entre los turistas o personas extranjeras, hemos visto como destaca la presencia de italianos”, apunta el portavoz de la asociación de vecinos al hablar de una realidad que ha vuelto a alterar el día a día del barrio.  

REPERCUSIÓN EN EL BARRIO

No solo hay vecinos que ahora deben sortear ciertas calles, también hay otros que han dejado de sentarse en la plaza Folch i Torres para no cruzarse con el consumo de drogas. Es justo en este lugar donde hay parques infantiles y, en sus alrededores, el Casal dels Infants A.S.B., el Casal de Barri Folch i Torres y el Instituto de Educación Secundaria IES Milá I Fontalas, donde según agrega González, han surgido quejas del AMPA.

Drogodependientes en El Raval

El repunte de las drogas y los consumidores hacen que el vecino del Raval vea necesario actuaciones preventivas de la policía, como identificar donde pueden surgir nuevos puntos de venta y actuar antes de que el "problema se extienda más", en lugar de esperar a que haya "un repunte bestia" para hacer una macrooperación. "No queremos esta medida porque solo hace que dispersar a los traficantes hacia otros puntos de la ciudad", recuerda González, que al mismo tiempo, insiste en que también debería haber más educadores de salud a pie de calle para atender a esas personas atrapadas en las telarañas de las drogas.