Barcelona es una de las ciudades europeas que recibe más turismo al año. En 2016 la ciudad acogió más de 30 millones de turistas, liderando así el ranking de las ciudades más visitadas de Europa junto con Londres, París, Roma y Berlín. Este es un nuevo récord histórico que confirma la tendencia creciente e imparable en la cifra de llegada de turistas.

Pero para una ciudad que ya cuenta con 1,6 millones de habitantes, esta llegada masiva de visitantes tiene bastantes consecuencias. Numerosos estudios académicos constatan que el turismo de masas y la especulación inmobiliaria que deriva del mismo, está dañando la vida vecinal de Barcelona. La masificación turística en diversos barrios de la ciudad ha expulsado gradualmente a los vecinos y vecinas de sus casas y barrios. El mismo Ayuntamiento elaboró un estudio a finales de 2016 que concluye que el distrito de Ciutat Vella, el casco antiguo, ha perdido un 11% de vecinos en los últimos 10 años debido a la expansión de la industria turística. 

VISIBILIZAR UN PROBLEMA GLOBAL

Esta es una realidad que todo el mundo conoce, pero que no recibe ningún tipo de alternativa para frenar el malestar. Durante el Festival de Cine de Málaga que se ha llevado a cabo en los últimos días, se ha presentado el documental City for Sale. Este film, dirigido por Laura Álvarez, producido por Bausan Films y en el que han colaborado Docs Barcelona Industry y Assamblea de Barris per un Turisme Sostenible, constata la cruda realidad que viven algunos de los barrios más turísticos de la ciudad con una visión crítica y verdadera. 

Pretende apelar a la empatía y a la reflexión revelando, como nadie lo ha hecho hasta el momento, el lado más humano de un problema que ya no es solamente social, sino también político y económico, y que afecta a tantas otras ciudades de moda, como Madrid, Venecia, Amsterdam, Lisboa, Roma, Praga o París, entre otras.

CONVERSACIONES VECINALES Y EXCUSAS POLÍTICAS

City for Sale accede a la vida de distintos vecinos de Barcelona que día a día tienen que sufrir este tipo de acoso. Las condiciones en las que habitan en edificios destartalados, la presión que hacen algunos grupos inmobiliarios para echarlos,  los ruidos molestos noche sí y noche también y las estrategias que utilizan para intentar llamar la atención de un Ayuntamiento que no actúa como debería, son algunos de los momentos que capta la cámara entre el 2016 y el 2018.

La narración corre a cargo de los propios personajes, con intercalado de algunos datos clave que la directora considera oportunos y declaraciones de políticos que tratan de quitar hierro al asunto.

 

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