Ámsterdam vive un gran problema con los turistas. Son demasiados los que acuden diariamente a la estrecha ciudad para disfrutar y visitarla. A principios de este mes se decidió acabar con el famoso Mercado de las Flores, a partir de ahora este solo venderá semillas, bulbos o recuerdos a los turistas. Un resultado que lleva a la reflexión del horrible rastro que deja el turismo en algunas de las metrópolis más visitadas del mundo. Los turistas no compraban flores, tan solo las utilizaban de atrezzo o fondo para sus fotos llenas de 'postureo', dejaban los tulipanes mustios e incluso los pisaban. 

FUERA LOS TURISTAS

Ahora la capital de los Países Bajos ha decidido implantar una nueva medida contra el turismo masivo, aniquilar los alquileres turísticos que solo aportan efectos negativos. Los ciudadanos están hartos de sentirse asediados por los visitantes que usan las calles repletas de bicicletas como si estuvieran en el patio del colegio. 

Según adelantó el portal de noticias CNN, los políticos temen que Ámsterdam se vuelva como Venecia. Y aunque reconocen los aspectos positivos del turismo, unos 82.000 millones de euros al año, les preocupa que el aumento de los visitantes destruya el alma de esta ciudad. Entre las soluciones que proponen está trabajar para disuadir a los grupos de turistas molestos, práctica que ya comenzaron a realizar en el Barrio Rojo con las visitas guiadas; o limitando el alojamiento y los productos de entretenimiento. 

AL IGUAL QUE BARCELONA

Pero sin duda la que más ha gustado a sus ciudadanos ha sido la de aniquilar los alquileres turísticos. Aunque todavía lo está planeando el consistorio, pretende seguir los pasos de algunos ayuntamientos como el de Barcelona, uno de los que se ha atrevido a comparar a los turistas con una plaga de langostas