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El control de la población de palomas en la ciudad de Barcelona es una de las prioridades del consistorio. La proliferación de estas aves provoca deterioro de edificios y molestias a los vecinos, además de poder transmitir algunas enfermedades, por lo que la Administración local ha emprendido un ambicioso plan para controlar la población de las mismas.

Por ello, esta misma semana, el consistorio acaba de gastarse un total de 159.358 euros en comprar maíz con nicarbacina para eliminar población de aves. Esta sustancia es inhibidora de la capacidad reproductora de las palomas, al evitar la formación de la yema de huevo, lo que produce una infertilidad reversible. Es de color amarillo pálido y no tiene sabor ni olor. Según los informes técnicos, la nicarbacina “no produce efectos secundarios, no es tóxico y no causa lesión alguna a las personas ni a las palomas ni produce ningún impacto medioambiental significativo”.

El contrato de suministro de esta sustancia se ha otorgado a la empresa Zooethics Ethical Animal Projects, una firma creada en junio del 2015, dedicada exclusivamente a la comercialización de productos para el control de población de aves mediante el método denominado ovistop (de hecho, la empresa comenzó llamándose Ovistop Ibérica). Zooethics tiene la exclusiva de la administración para España de este método. Su administrador único es Miquel Ramis, que había ejercido con anterioridad cargos directivos en Vanity Fair, Desigual y Sita Murt, donde fue director general.

LICITADOR EXCLUSIVO

La contratación se ha hecho directamente sin pasar por concurso debido a que Zooethics comercializa un producto único en el mercado, por lo que esta compañía pasa a tener la consideración de “licitador exclusivo” del producto, que pertenece a la multinacional italiana Acme Drugs SRL.

El control de la población de palomas se mantendrá durante 8 meses y acaba de comenzar con una primera etapa (que terminará en el mes de noviembre) en la que se suministrará la sustancia a las palomas en determinados puntos de la ciudad, atendiendo a la densidad de las mismas, al grado de conflictividad o al área determinada en que se producen incidencias registradas. La campaña antipalomas se realizará simultáneamente en todos los distritos de la ciudad, distribuyendo automáticamente la comida en los puntos previstos. Una de las características que tendrán en cuenta los técnicos municipales a la hora de elegir los lugares es su proximidad a mercados, colegios, residencias de ancianos o centros de atención primaria.

El suministro de la nicarbacina se realiza todos los días de lunes a viernes a primera hora de la mañana, coincidente con la máxima concentración de palomas y con el hecho de que es la hora en que las aves suelen comer para reponer fuerzas, con lo que los responsables se aseguran de la ingesta.

LA JUSTIFICACIÓN

Un informe de la gerencia de Medi Ambient del Ayuntamiento justifica ese control para “evitar problemas de suciedad, daños y degradación que ocasionan en los edificios, mobiliario y espacios públicos, entre otros”. Y añade: “Existen diversos procedimientos a aplicar en relación con el control de estas colonias. A modo de ejemplo, métodos como la matanza periódica de aves, al destrucción de huevos poco antes de la época de incubación o la utilización de obstáculos físicos a la construcción de nidos resultan totalmente inadecuados, teniendo en cuenta el total de la población existente en la ciudad de Barcelona y su capacidad reproductiva”. A raíz de esta situación el consistorio prioriza un “sistema ético para el control” de la población de palomas.

Uno de los problemas que puede haber es que otros animales ingieran también la nicarbacina, pero ése es un problema menor. Según fuentes del ayuntamiento, no se conocen sus efectos en otras aves, aunque por las características del mismo no resultaría dañino para la fauna.

Estas fuentes destacan que el procedimiento con nicarbacina ya ha sido ensayado con éxito en otras ciudades, como Génova o Florencia. En el primer año de tratamiento, la reducción de la población de palomas se puede cuantificar en un 20 o un 30% y en cuatro o cinco años “la reducción de la población de estas aves puede llegar al 80%”.