Comprar un piso de 49 metros cuadrados en pleno corazón de Barcelona, en la calle de las Carretes del Raval, por 115.981 euros o, lo que es lo mismo, con un descuento del 35-40% en el precio medio por metro cuadrado, es posible. El único inconveniente: el piso está okupado y es el comprador quien debe solventar el problema por su lado. Sin visitas al piso, sin conocer el estado de éste y sin fotos.

La oferta de pisos ocupados es abundante en Barcelona, en una práctica que ha proliferado de forma considerable en los últimos años hasta convertirse en una tipología de compra en si misma. “Actualmente disponemos de varios pisos con esta incidencia legal”, cuenta un comercial de una inmobiliaria de la ciudad condal que ofrece varios pisos okupados. “El inmueble no se puede visitar y son los clientes los que se deben hacer cargo del desahucio y de la gestión que corresponda”, añade.

TIPOS DE OKUPACIONES

Existen, sin embargo, distintos tipos de ocupación. “Principalmente nos encontramos con dos tipos de situaciones, las de las familias que por problemas de pago dejan de asumir la hipoteca y pasan de propietarios a ocupas y los de los que fuerzan la puerta y entran, los okupas (con k)”, detalla otro comercial de otra inmobiliaria que también tiene en cartera varios pisos ocupados.

Muchos de estos pisos pertencen al Sareb y abundan, especialmente, en las zonas periféricas de la ciudad y con las rentas más bajas, en barrios como Ciutat Meridiana, conocida como Villa desahucio. En estas zonas algunos inmuebles se venden ya por debajo de los 50.000 euros.

“Nosotros le vendemos el piso sin que pueda verlo y con los okupas dentro, que usted se debe encargar de echar… Si lo hace por la vía legal puede tardar dos años, pero existen alternativas”, explica un trabajador de la inmobiliaria sin esconder que hay otras vías, algunas de ellas en el límite legal, para lograr echar a los ocupas de forma rápida.

PRECIOS REBAJADOS

Y es que las empresas de desocupación se han consolidado también en los últimos años, a la misma velocidad a la que las incidencias de este tipo han ido creciendo en Barcelona. Existen de todo tipo, desde las que montan un dispositivo de control de acceso a la vivienda con hombres fornidos que intimidan a los okupas que hay dentro hasta otras que prometen que a través de la mediación logran solventar la situación. Las puertas blindadas, conocidas como puertas antiokupas, también han multiplicado las ventas en los últimos años y son producto estrella en verano, cuando muchos pisos quedan vacíos con los inquilinos de vacaciones fuera.

Lo cierto es que una búsqueda rápida en Internet ofrece todo tipo de pisos ocupados a precio muy rebajado en la ciudad. Tanto las webs de clasificados como los portales inmobiliarios los anuncian sin reparos. Se trata de un un mercadeo de pisos que, en la mayoría de casos, tiene en los problemas económicos de muchas familias su origen. Y que muchos fondos e inversores, ante la oportunidad de negocio, adquieren con el único ánimo de lucrarse.