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El Ayuntamiento de Barcelona, que preside Ada Colau, intentó cooperar con algunos movimientos okupas de la ciudad durante los últimos años para reducir las protestas. Lo dicen los propios okupas en un manifiesto que han comenzado a distribuir entre sus activistas, que lleva el sugerente título de “Ahora más que nunca, okupa tú también”. “Este Ayuntamiento ha probado asimilar algunos proyectos ocupados, cooptándolos, comprándolos, hecho que debilita y controla la capacidad de respuesta ante la represión”, dice el texto en cuestión, al que ha tenido acceso Metrópoli Abierta.

Afirman los okupas que “la represión se intensifica” y que, “a pesar de la palabrería del Ayuntamiento del cambio, en la ciudad hay cada vez más desigualdades de poder y económicas y acceder a una vivienda es toda una gesta. Los barrios se ponen en manos de promotores inmobiliarios que especulan gracias al incremento del turismo y la gentrificación, mientras los bancos se enriquecen y son protegidos por el poder judicial”.

Advierten que en el último año varios de los proyectos colectivos de ocupación han sido atacados o se encuentran “bajo amenaza de desalojo”. Entre ellos, centros sociales como La Clandestina, la REA, el Ateneu La Pua, Ca la Trava, el Kubo, La Kantonada, Montmany 3, el Banc Expropiat, Kan Kolmo, L’Àgora Juan Andrés, La Protestona, La Teixidora, Puntales, La Llamborda o Kasablanka.

EL MENSAJE DE CA LA TRAVA

El colectivo de Ca La Trava lanzó en las redes un llamamiento para que “ante la represión y la oleada de desalojos, no reculamos, al contrario, damos un paso adelante. Este 1 de diciembre saldremos a la calle a defender la okupación. ¡Ningún desalojo sin respuesta!”.

Precisamente en el desalojo del inmueble ocupado por el colectivo Ca La Trava, en el barrio de Gràcia, hace poco más de un mes, el 18 de octubre, hubo graves enfrentamientos de activistas con los Mossos d’Esquadra, que acabaron con dos detenidos, varios contenedores quemados y daños en oficinas bancarias y en inmobiliarias. Las consignas gritadas en la manifestación no dejan lugar para la imaginación: “Mande quien mande, seremos ingobernables” y “Un desalojo, otra ocupación”. El edificio donde se ubicaba el colectivo, que será destinado a pisos de lujo, estuvo el año pasado en el punto de mira del Ayuntamiento, que al final renunció a comprarlo.

Colau, manifestándose contra Trias y sus Glòries / Archivo
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona

Los antisistema aseguran que la ocupación de edificios “es una herramienta que nos permite autoorganizarnos para dar respuesta de manera horizontal a nuestras problemáticas. Necesitamos casa, la tomamos; necesitamos conocimientos, nos formamos”. Afirman también que en Barcelona, paralelamente a las ocupaciones, “siempre ha habido espacios legales o más estables con los que se comparten valores o prácticas, aquéllos que alojan una editorial o una radio, un espacio de salud o de crianza, un taller artesanal o una cooperativa”.

CAMBIOS LEGALES QUE LES PERJUDICAN

Recuerdan que “la ocupación de lugares abandonados para la autogestión de nuestras vidas es una realidad desde hace más de dos décadas en Barcelona”. Y exponen que desde el 2015 ha habido cambios en las leyes españolas, como la reforma del Código Penal o la Ley Mordaza que afectan, “directa o indirectamente, a la ocupación y a la posibilidad de permanecer en el lugar donde vives y defenderte”. También recuerda que se han multiplicado “los desalojos extrajudiciales y la contratación de empresas de matones por parte de propietarios que, con la complicidad de los cuerpos de seguridad, Mossos y Urbana, desalojan espacios con métodos intimidatorios”.

Se quejan, no obstante, del aumento de la represión. Y ante esa represión “judicial y policial y la manipulación mediática, fortalezcamos las alianzas y las redes de apoyo mutuo basadas en la solidaridad”. Así, llaman a los activistas a tomar las calles.

Los okupas ya se movilizaron esta semana para apoyar al Sindicat d’Habitatge de Vallcarca y evitar que la constructora Núñez y Navarro construya en Vallcarca, cerca del Parc Güell. A través de las redes sociales y de sus canales de alerta, avisaron que la empresa “ya ha comenzado a hacer catas geológicas en sus solares de Vallcarca. Éste es el primer paso para que comiencen las obras reales. Los vecinos no permitiremos que comience a hacer nada hasta que no se firme un pacto de alquiler regulado (precios asequibles para los salarios del barrio)”.