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Londres vive un gran problema. Uno de sus barrios, Brent está sufriendo una masificación de abejas que está sembrando el temor en sus vecinos. A causa de la agricultura intensiva, la falta de habitats y el uso de ciertos insecticidas, estos peligrosos insectos se han acumulado e instalado para no irse. 

Tal como señala ElDiario.es el barrio de la capital inglesa ha tenido que tomar medidas para proteger a sus ciudadanos de semejante invasión. Aunque otros apoyarían una gran masacre, la concejal del barrio de Brent, Krupa Sheth ha propuesto una alternativa que beneficiaría a las dos partes. Las abejas son imprescindibles, aunque pensemos que incordian y molestan, estas abastecen el 90% de los alimentos del mundo, polinizan más del 70% de ellos. Además, polinizan más de 25.000 especies de plantas con flores. Sin estos insectos la actividad agrícola prácticamente desaparecería, lo que dejaría a muchas familias sin una fuente de ingresos.

UNA MEDIDA CONSCIENTE Y EFECTIVA

Por eso la concejal, a sabiendas de la importancia de estos minúsculos insectos,  ha decidido crear un corredor urbano de más de 11 kilometros para que las abejas campen a sus anchas y desenvuelvan sus imprescindibles funciones. Este espacio contará con flores donde los insectos polinizadores puedan alimentarse este verano. “Nuestra intención es favorecer la biodiversidad usando nuestros parques y espacios libres, y crear hábitats donde los insectos puedan vivir”, asegura Sheth.

Según el último informe sobre la biodiversidad del planeta de Naciones Unidas, miles de especies pueden desaparecer en los próximos años; en Europa un 37% ya ha visto decrecer su número y en América del Norte hasta un cuarto está en peligro de extinción. Pero estos insectos siguen siendo esenciales para nuestros ecosistemas y la producción de alimentos, y se estima que aportan a la economía mundial unos 516.000 millones de euros.            

EL VECINDARIO ESTÁ ENCANTADO

Por eso la concejal de Brent ha creado 22 praderas en parques y otros espacios libres para que las abejas se puedan ir moviendo con facilidad. Además asegura que este proyecto no solo beneficia a los insectos, sino también a sus vecinos. Quién haya ido a Londres sabrá que se trata de una de las ciudades verdes por excelencia, pues bien esta nueva medida ofrecería mucho más color y salud a los ciudadanos: “Por un lado, contribuimos aunque sea con algo pequeño a promover la biodiversidad y, por otro, crearemos parques mucho más coloridos”, asegura Sheth.

Según cuentan fuentes a el Ayuntamiento del barrio de Brent los vecinos están encantados y recomiendan a las otras ciudades implantar corredores similares. Les gusta la idea de contribuir a salvar las abejas y aseguran que esta medida es un modelo a seguir para que muchas generaciones próximas puedan vivir igual que ellos.