La 'guerra de los lazos amarillos' que se viene desarrollando en la ciudad de Barcelona entre partidarios y contrarios de la independencia no es sino el reflejo de la división que se ha instaurado en la ciudad tanto a nivel político como social. Una división que tiene una difícil solución por la polarización que se está alcanzado en la calle, donde las quedadas para poner o quitar lazos amarillos se están convirtiendo en algo cada vez más habitual.

Durante los días pasados se han podido ver enfrentamientos verbales entre personas que ponían lazos amarillos y otras que se dedicaban a quitarlos. A la convocatoria de concentraciones independentistas en las que se anuncia la colocación de lazos amarillos en lugares públicos se ha respondido con llamadas de grupos no independentistas para ir detrás de los que van colocando los lazos para quitarlos.

En la última de estas concentraciones incluso tuvieron que intervenir los Mossos d'Esquadra e interponerse entre uno y otro grupo para impedir que se produjeron enfrentamientos entre ambas partes. Eso sí, de los insultos y descalificaciones nadie se libró.

Sin embargo, la situación lleva camino de enturbiarse todavía más en las próximas semanas, aunque la Guàrdia Urbana ya ha empezado a poner alguna sanción a personas que han colocado lazos amarillos en lugares públicos. Sin embargo la permisividad que hasta ahora ha mostrado el Ayuntamiento con un actividad contraria a la normativa ha generado malestar entre los sectores no independentistas, mientras los agentes de la policía local no reciben instrucciones claras de cómo deben actuar antes estas situaciones.

Y como la imaginación de uno y otro bando no parece tener límites, desde las redes sociales se empiezan a distribuir las ingeniosas maneras de salir victorioso de esta incruenta batalla. En el siguiente vídeo que ha corrido por las redes sociales se ponen de relieve las tácticas de uno y otro lado para llevarse el gato al agua.

TENSIÓN POLÍTICA

La tensión que se ha vivido en las últimas semanas en las calles no está muy lejos de la que se vive entre los partidos políticos cuando se trata de tomar decisiones importantes para la ciudad.

En este caso, las situaciones que provoca el procés pasan por encima de las diferencias ideológicas y los posibles acuerdos se ven intoxicados por las banderas del independentismo o del constitucionalismo.

Por lo menos eso reflejan las encuestas que se realizan de cara a las elecciones municipales del próximo año. Casi todas ellas dan por amortizado al actual equipo de Gobierno que lidera Ada Colau. Sin embargo, pese a dar a un partido favorito para ganarlas, ERC, dibujan un panorama muy complicado para sacar adelante las políticas que cualquier alcalde pretenda aprobar.

Habida cuenta de que el procés ha cerrado las puertas a los acuerdos ideológicos, normalmente los grandes pactos se daban entre partidos de izquierda o partidos de derechas, ahora está lógica es inviable. Se pacta entre los que están por la independencia o entre los que no lo están, aunque en este último bloque hay serias dificultades. A estas alturas del partido parece imposible un acuerdo entre 'comunes' y Ciudadanos, ni aunque eso promueva un gobierno no independentista.

Además, la ambigüedad con la que se ha movido en todo este procedo el equipo de gobierno, en el que hay un sector claramente partidario de la independencia, hace casi imposible que una hipotética mayoría matemática de concejales de partidos no independentistas llegue a gobernar si se ven en la tesitura de poder hacerlo.