Los relojes de lujo se han convertido en la prenda más golosa para los ladrones especializados. Por su alto coste y por la facilidad de reventa en el mercado negro. Casi en un fetiche. Tras la oleada de robos que se produjo durante el pasado verano, Barcelona vuelve a vivir un repunte “desde hace tres meses”, según han desvelado fuentes de los Mossos d'Esquadra a Metrópoli Abierta.

En estos momentos, el cuerpo está investigando a más de 80 personas y ha detectado que “hay grupos organizados que vienen desde Marsella” para robar relojes de lujo, tal como han adelantado las mencionadas fuentes a este medio. “Es gente itinerante”, puntualiza otro trabajador del cuerpo. Aunque, debido al “hermetismo” y el estado abierto de la investigación, la policía actúa con prudencia.

Un reloj de 30.000 (o 170.000 euros) no lo roba cualquiera. Por eso, suelen ser ladrones especializados, muy vivos, y que saben camuflarse. De hecho, según detallan fuentes de la Guardia Urbana a este medio, actúan en grupo y se suelen vestir con ropa arreglada para pasar desapercibidos: son ladrones “formados”. Pasean y tantean el terreno. Entonces, cuando eligen a su víctima, la siguen allá donde vaya. Restaurantes caros, tiendas de lujo, discotecas, casinos. Observan, estudian.

UN METICULOSO MODUS OPERANDI

No tienen prisa. Aguardan hasta que ven la oportunidad ideal. Siguiendo un meticuloso método, aprovechan cuando la víctima baja la guardia y, paaam: cometen el delito. En ocasiones, siempre según la versión policial, los robos se producen con violencia o con intimidación. No obstante, en muchos de los casos, las víctimas ni siquiera se dan cuenta.

“Existe la figura de quien comete el robo, la que facilita el robo distrayendo a la víctima y después las personas que vigilan el entorno y siguen a la víctima", enumera. Como es de esperar, los afectados por este tipo de robo suelen ser turistas con un alto poder adquisitivo que se pueden permitir el “lujo” de llevar relojes de alta gama.

Relojes confiscados por los Mossos en una operación, imagen de archivo / MOSSOS
Relojes confiscados por los Mossos en una operación, imagen de archivo / MOSSOS

Los “puntos más calientes” de Barcelona, donde más hurtos se cometen, se encuentran en el centro de la ciudad. Los agentes de la policía autonómica han identificado dos zonas. La primera se corresponde con el tramo del paseo Marítim (en la parte del club náutico, el hotel Arts, el Casino). Y, luego, existe una especie de “Triángulo de las Bermudas” en el Born, al lado de la Catedral.

¿DÓNDE LOS VENDEN?

Otro de los motivos que lleva a los ladrones a optar por este tipo de robos es la alta demanda en el mercado negro. Encuentran una fácil salida en la venta. “Mueven los productos rápidamente”, indica una fuente policial. “Los relojes dan una alta rentabilidad”, añade. Según cifras de los Mossos, hasta septiembre de 2018, en Barcelona se robaron de media dos relojes al día.

Más allá de la “deep web”, los ladrones ofrecen sus relojes de oro –que llevan código identificativo– a estibadores o los venden directamente a particulares mandándolos por correo. A día de hoy, incluso hay tiendas de relojes de lujo que están involucradas en la reventa: detrás de los escaparates se llevan a cabo todo tipo de trapicheos.

UN LADRÓN PROFESIONAL

El ladrón se corresponde con un perfil de “guante blanco”. Es decir, con una persona profesional de los negocios que comete crímenes no violentos. “¿A qué pena se enfrentan por haber robado un reloj?”, interpela de forma retórica una de las fuentes policiales consultadas, que prefiere mantener su anonimato. Silencio. “A una muy baja... por eso a los ladrones les sale a cuenta”, esclarece. Las penas van desde los seis meses a los dos años de cárcel.

Un grupo dedicado a robar relojes de lujo a turistas / Achivo
Un grupo dedicado a robar relojes de lujo a turistas / Achivo

Viendo el éxito de los ladrones, otra de las fuentes señala que cada vez más Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) se ven seducidos por las joyas. “A los cuatro días de llegar empiezan a delinquir y roban lo que pueden: relojes Casio, collares de oro”, comenta. “Aunque no son especialistas, no saben”, especifica.

BARCELONA, CIUDAD SIN LEY

En Barcelona, se ha dado la tormenta perfecta para este tipo de robo: con el tsunami de la inseguridad arrasando (de pleno) la costa, los narcopisos creciendo y las escenas violentas proliferando en el centro. A este “drama” se suma la escasez de efectivos policiales vigilando la ciudad. “Falta mucha prevención y policía en la calle, por eso aumentan los hechos delictivos”, justifica la fuente de los Mossos d'Esquadra.

Sin ir más lejos, los sindicatos mayoritarios del cuerpo policial –que cada año pierden 150 efectivos– han advertido en reiteradas ocasiones de que “no pueden garantizar la seguridad”, porque no disponen de compañeros suficientes. Los ladrones son conscientes de la situación y ya ha corrido la voz. Además, a diferencia del verano (cuando más robos hay), actualmente “no hay un dispositivo destinado a la prevención de hurto de relojes”.

LOS ÚLTIMOS CASOS MÁS SONADOS

En los últimos tres meses se han recuperado cientos de relojes. Otros, no. El pasado 12 de febrero, un ladrón sustrajo con violencia un reloj a un turista, valorado entre los 170.000 y 200.000 euros. Este mismo lunes, los Mossos detuvieron a una banda de ocho ladrones que contaban con numerosos antecedentes policiales y se hicieron con decenas de relojes en la ciudad. Este viernes, la Urbana ha recuperado un reloj robado a un turista de la marca Patek Philippe valorado en unos 30.000 euros. Y, así, suma y sigue...