Aunque sólo ha durado una hora aproximadamente, la acción de protesta organizada por el Gremi de Restauració de Barcelona contra la supresión de terrazas, que la concejala Gala Pin pretende imponer en el paseo Juan de Borbón, ha sido cuando menos sonada. Sonada y ruidosa.

Durante esa hora del mediodía, los establecimientos de restauración del paseo han permanecido cerrados al público mientras casi un centenar de restauradores -y especialmente trabajadores- han participado en una marcha que ha incluido el corte parcial del paseo, lo que ha provocado la intervención -condescendiente- de varias dotaciones de la Guàrdia Urbana.

Mientras los trabajadores gritaban consignas, mostraban pancartas y hacían un ruido de mil demonios golpeando cacharros de cocina, el presidente y el director general del Gremi de Restauració, Pere ChiasRoger Pallarols, respectivamente, han explicado a los medios -a la altura del número 25 del paseo- el porqué de la protesta y el estado de las cosas.

Gala Pin está traicionando el pacto de las terrazas al que se consiguió llegar meses atrás", ha dicho Chias, que ha pedido a la alcaldesa Ada Colau "que deje de perseguir a las familias que trabajan de la restauración”.

Para Pallarols, los problemas trascendentales de Ciutat Vella no son las terrazas, sino "la inseguridad, la extensión de la venta ilegal, el top manta o el descontrol de venta en las playas".

El director del gremio ha explicado que en unos días realizarán dos contenciosos administrativos por unas notificaciones que han llegado a restaurantes de la plaza Santa María. La razón es que el Ayuntamiento "ha hecho notificaciones y renovaciones de terraza ilegales".


 

LA SEGUNDA MOVILIZACIÓN

El pasado 18 de octubre, el Gremi de Restauració ya se manifestó en la plaza de Santa María, junto a la iglesia del mismo nombre, para criticar unas notificaciones que aparecían en los entornos de la zona, notificaciones que informaban sobre eliminaciones de terrazas.

En dicha manifestación, miembros del PDeCAT, del PP y Cs se personaron para mostrar su apoyo a los trabajadores, mientras ceriticaban al Gobierno municipal que hubiera roto el pacto alcanzado en su día, así como la llamada 'paz de las terrazas'.

La patronal mantiene que la mayoría de terrazas están consolidadas en el barrio y representan una ocupación de aceras que ronda el 20%, mientras que la ordenanza marca un límite del 50%. "Estas obras de urbanización han sido el pretexto para reducir terrazas, dentro de la obsesión del distrito de perseguir al sector", ha añadido Pallarols, quien opina que la administración debería ser una aliada de la restauración como actividad económica clave de la ciudad, en lugar de ser "su contrincante".

Chias y Pallarols, durante la manifestación / HUGO FERNÁNDEZ
Pallarols y Chias, durante la manifestación en Juan de Borbón / HUGO FERNÁNDEZ

El pacto al que se llegó en el Ayuntamiento el pasado mes de junio, que fue aprobado por 38 de 41 concejales, consistía en modificar la Ordenanza de Terrazas para hacerla más flexible. Fue conocido como la firma de la paz entre los restauradores y el consistorio. Sin embargo, Pallarols considera que Colau y Pin “nos han traicionado aprovechando las obras que se están realizando en el paseo, ya que al final nos quieren imponer sus criterios restrictivos”.