Los taxistas metropolitanos y los conductores de vehículos con licencia VTC -como los de Cabify o Uber- tendrán que compartir el uso de los carriles bus y las zonas ahora restringidas al transporte público. Esta sería la primera consecuencia en la práctica de la aplicación del último informe elaborado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y que aboga por acabar con las actuales diferencias entre los taxis y los vehículos VTC, según ha publicado La Vanguardia.

La CNMC sigue empecinada en que los taxis y los coches de alquiler con conductor (VTC) tengan cada vez menos diferencias regulatorias y se está convirtiendo en la gran abanderada de su total equiparación. En el ultimo informe que ha elaborado, Competencia concluye que todas las actuales restricciones, que en estos moemntos son aplicables a los coches particulares que trabajan para Cabify, por ejemplo,“podrían considerarse un límite de la actividad de VTC”. O lo que es lo mismo, que hay que acabar con los 'privilegios' de los taxistas de la flota metropolitana.

Según el organismo que preside José María Marín Quemada, “pese a las diferencias entre la actividad del taxi y la de VTC, ambas pueden considerarse competidoras en el subsector del transporte discrecional de pasajeros en vehículos de turismo”. Y prosigue: “La posibilidad de que taxis y vehículos VTC compitan entre sí determina que toda distinción entre ellas deba estar justificada en términos de necesidad y proporcionalidad”.


GIROS PROHIBIDOS QUE SERÍAN AUTORIZADOS

El dictamen de la CNMC examina las restricciones impuestas a los vehículos con chófer en las normativas y reglamentos del Ayuntamiento de Barcelona, pero también en los de Córdoba, Granada, Palma de Mallorca, Madrid y Valencia. En concreto, han analizado la regulación del uso del carril bus para circulación, carga y descarga de viajeros, la posibilidad de acceso a zonas de circulación restringida y la limitaciones a la duración del estacionamiento.

En el caso del Ayuntamiento de Barcelona, recuerda que la ordenanza reserva el uso del carril bus a los taxistas e incluso les permite en determinadas circunstancias “hacer giros y emplear viales prohibidos a otros vehículos”, algo que también deberñian poder hacer los VTC.

Cabify ya opera en cinco ciudades en España: Barcelona, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia. Mientras, Uber sólo ofrece su servicio de viajeros en Madrid. Los responsables de la plataforma de San Francisco reconocen desde hace tiempo que no ha desembarcado en Barcelona por sus dificultades para lograr licencias VTC suficientes con las que atender la potencial demanda. Este permiso de conductores profesionales es actualmente la única vía para ofrecer un servicio de transporte a viajeros, desde que fuera suspendido cautelarmente por los tribunales en el 2014 por competencia desleal con los taxistas. Las VTC no permiten recoger clientes en la calle.

CONTENCIOSO EN EL TRIBUNAL SUPREMO

El abierto apoyo de la CNMC, en nombre de la competencia y el beneficio de los usuarios, a los nuevos negocios nacidos en el mundo digital no sólo ha enfrentado a Marín Quemada y su equipo con el colectivo de los taxistas. También ha generado varios roces con los últimos responsables del Ministerio de Fomento, Ana Pastor e Íñigo de la Serna, a cuenta de la regulación relacionada con las licencias para vehículos de alquiler con conductor. Algunos encontronazos han acabado incluso ante la justicia. Esta semana, la patronal Fedetaxi anunció que el próximo 17 de abril el Tribunal Supremo celebrará la vista por el contencioso-administrativo de la CNMC contra Fomento.

Competencia recurrió en su día la normativa aprobada a finales del 2015 que fijaba que sólo se podía conceder una licencia VTC por cada 30 de taxis.