Unas 4.500 personas, la gran mayoría mujeres, protestan este lunes en el paseo de Gràcia para exigir la igualdad entre hombres y mujeres. Es la principal manifestación convocada para este 8 de marzo, Día de la Mujer. La protesta preveía acoger a unas 3.500 personas, el número de inscripciones que ofrecieron las organizadores para participar en este acto atípico y que se agotaron.

La plataforma Vaga Feminista ha diseñado una concentración dividida en ocho tramos con vallas y marcas en el suelo con el símbolo de la mujer. La idea es repartir a los participantes por la avenida entre Gran Vía y Diagonal respetando las distancias de seguridad que marcan las autoridades sanitarias. En algunos de los tramos la afluencia es muy escasa y los espacios donde se tenían que ubicar los manifestantes están vacíos.

AMBIENTE FESTIVO

"Mujer migrada, ¡ni sumisa ni callada!", gritan un grupo de mujeres en un ambiente festivo. Una de las principales exigencias del manifiesto de la plataforma es la derogación de la Ley de extranjería "por su violencia institucional y machista, sus disposiciones racistas y patriarcales que nos violentan y nos criminalizan como mujeres migrantes", justifican las convocantes de la protesta.

El movimiento feminista denuncia que la crisis del coronavirus agrava la desigualdad entre hombre y mujer en muchos aspectos de la sociedad, principalmente, en el trabajo con una "discriminación laboral" por razones de género. Las organizadoras han leído un manifiesto y han coordinado un ejercicio visual con centenares de móviles de las participantes que han encendido una luz de color lila, el color protagonista en las marchas feministas.

DISTANCIAS DE SEGURIDAD

Las cuidadoras y las trabajadoras de la limpieza también adquieren un peso importante en las reivindicaciones de los manifestantes, que respetan la distancia de seguridad.

El manifiesto feminista de este año exige, entre otros puntos: garantizar el derecho de todas las mujeres, lesbianas y transgénero,  la integración inmediata de las trabajadoras de la limpieza y cuidadoras en el Régimen General de la Seguridad Social, la derogación de las dos últimas reformas laborales y un trabajo remunerado digno para todas las mujeres. El texto va más allá de las reivindicaciones feministas y denuncia la "violencia policial", la libertad de las "presas políticas" y critica el sistema capitalista actual. 

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