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El pasado 9 de febrero, el Ayuntamiento presentó un ambicioso plan que busca que Barcelona deje de ser una ciudad con área de juegos y se convierta en una ciudad jugable. La iniciativa incluye la puesta en marcha de juegos singulares en distintos parques de la ciudad y la retirada de los carteles que prohíben jugar a pelota en las plazas o parques. En muchos espacios de la ciudad, la retirada ya se ha hecho efectiva. Sin embargo, la medida no ha ido acompañada de un cambio normativa y con la Ordenanza en la mano, la Guardia Urbana puede seguir multando.

Hasta hace unos meses, en muchos parques de la ciudad o plazas todavía se podía leer "Prohibit jugar a pilota" (Prohibido jugar a pelota). En otros emplazamientos, simplemente, había una señal con una pelota dibujada con una raya en rojo en diagonal, por ejemplo, en los jardines de Montserrat Roig, frente a la Antigua Fábrica Damm. En el último medio año, estos carteles y señales se han ido retirando.

"JUGUEU RESPECTANT"

Fuentes municipales no han concretado a Metrópoli Abierta si ya se han retirado todas las señales en la ciudad, pero la voluntad, expresada en una medida de gobierno, era ir sacando de forma progresiva los carteles y sustituirlos por otros en los que se pedía a los usuarios, en este caso a los niños, jugar con respeto. Se empezó por el distrito de Horta-Guinardó y se siguió por otros puntos de la ciudad. Así, por ejemplo, se ha hecho en el pasaje de Pla del Eixample, junto a la escuela de la Concepció, donde ahora se puede ver un cartel que dice "Jugueu respectant" (Jugad respetando).

Un antiguo cartel de prohibido jugar a pelota.
Un antiguo cartel de prohibido jugar a pelota.

Pero la intención de discriminalizar jugar en la vía pública -seguramente, necesaria- no ha ido acompañada del obligado cambio normativo. En junio de 2015, cuando Ada Colau llegó a la alcaldía, lo primero que hizo fue reunirse con la síndica de greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, y anunció su intención revisar la Ordenanza de civismo, aprobada a finales del 2005 por el gobierno de Joan Clos con la oposición de ICV, socio de los socialistas en el Ayuntamiento.

PELIGRO PARA LA INTEGRIDAD FÍSICA

Los planes de los comunes pasaban por rebajar las multas y no perseguir la pobreza, pero la falta de acuerdos con la oposición ha dejado los planes de Colau en una declaración de intenciones, y la citada Ordenanza, que también regula el uso inadecuado del espacio público para juegos, lo que incluye jugar a pelota, sigue vigente. Dicho de otra manera, los comunes han retirado los carteles de prohibido jugar a pelota, pero sí la Guardia Urbana aprecia peligrosidad o falta de respeto puede sancionar a las personas que están jugando.

El capítulo IV de la Ordenanza de civismo dice que "la práctica de juegos de pelota, monopatín o similares en el espacio público está sometida al principio general de respeto a los otros, y en especial, a su seguridad y tranquilidad, así como al hecho de que no comporte peligro para los bienes, servicios o instalaciones, tanto públicos como privados".

HASTA 1.500 EUROS

Así, la normativa "prohíbe la práctica de juegos en el espacio público y de competiciones que perturben los legítimos derechos de los vecinos y de las vecinas o de otros usuarios del espacio público". La práctica está "especialmente prohibida" con "instrumentos u otros objetos" que puedan suponer un peligro para "la integridad física" de los usuarios o los bienes públicos o privados.

Antes de sancionar, los agentes de la Guardia Urbana deben avisar a los usuarios para que dejen de jugar y solo si persisten en su actitud podrán imponer multas, que serán hasta 750 euros si se trata de infracciones leves, y entre 750 y 1.500 euros, si son faltas graves.