Casi la mitad de las sintecho de Barcelona no reciben asistencia social. El 46% de los personas que pernocta en la calle no han sido atendidas por ningún trabajador social durante los últimos seis meses, según Arrels Fundació, a partir de los datos recogidos en 315 entrevistas llevadas a cabo la noche del 5 al 6  de junio a la ciudad. 

La cifra de los sintecho que dicen no sentirse atendidos por los servicios sociales ha crecido cinco puntos respecto del 2017 y es similar a la de 2016. En este mismo contexto, otro 20% de los entrevitados dice no tener claro si ha tenido contacto con algún trabajador social. También va a la baja el porcentaje de ciudadanos que asegura no han hecho uso de los servicios de urgencias sociales, que pasa del 15 al 11,7%.

El informe de Arrels constata que el 82% de los sintecho de Barcelona son hombres. La media de edad es de 43,7 años. Los 315 entrevistados proceden 51 países, siendo españoles, rumanos, italianos y marroquís las nacionalidades más habituales. La cifra de personas comunitarias y extracomunitarias aumenta hasta el 67,3%.

MÁS DE TRES AÑOS EN LA CALLE

Otros datos que arroja la encuesta de Arrels son que el 59,8% de las personas lleva más de un año en la calle, aunque de media llevan tres años y cuatro meses durmiendo al raso. El 66% carece de ingresos, ni siquiera tiene prestaciones sociales. Y el 15% ha tenido que dejar un alojamiento por su adicción al alcohol y/o a las drogas. 

Tres de cada 10 ciudadanos sin hogar han sufrido agresiones físicas o verbales los últimos meses, una cifra que aumenta en cuatro de cada 10 en el caso de las mujeres. Así lo avanzó la semana pasada Metrópoli Abierta. Y casi el 20% de los entrevistados afirman tener causas legales pendientes con la justicia. 

​La calle deteriora la salud y acorta la vida unos 20 años. Según Arrels, un 41% de los sintecho de la ciudad tiene problemas de salud y el 19% sufre enfermedades crónicas. Aunque el 29,5% ha necesitado tratamiento de urgencias en el último medio año, solo el 44% dice disponer de tarjeta sanitaria. Este dato va a la baja por tercer año consecutivo.