El restaurante Mordisco, ubicado en el Eixample, desafía este sábado el cierre de bares y restaurantes ordenado por la Generalitat para frenar la pandemia y mantiene abiertas sus puertas. El negocio ha invertido en una máquina que limpia el aire y su dueña asegura que su local ofrece mejores garantías que el transporte público o cualquier casa para evitar el contagio.

La empresaria Rosa María Esteva ha explicado en una entrevista en Catalunya Ràdio que se ha gastado 34.000 euros en comprar una máquina que recicla el aire de manera continua. "El cliente puede estar tranquilo. En tu casa te puedes contagiar más fácilmente que en mi restaurante", ha asegurado la restauradora.

PRUEBAS COVID A LOS EMPLEADOS

En conversación con este medio, una trabajadora del restaurante no ha sabido aclarar si a esta hora permanece abierto. Esteva ha criticado que no se realice ningún tipo de controles en los vuelos, como el que ella misma cogió de Barcelona a Ibiza y viceversa y que, en cambio, ella se va obligada a cerrar su establecimiento.

Esteve paga cada 15 días la prueba del coronavirus a sus empleados, un coste que representa 150 euros por trabajador. La dueña del negocio justifica su desobediencia porque quiere que su plantilla cobre el 100% de su sueldo y no una parte, la que corresponde al ERTE.

'QUE LOS POLÍTICOS APRENDAN'

"Quiero que los políticos aprendan, que la gente no se vaya a la mierda. No quiero una Barcelona del no, no y no", ha argumentado la mujer en antena. Esta empresaria explica que en ocasiones ha llevado comida a médicos del Clínic. Conversando con los sanitarios se le ocurrió la idea de comprar una máquina parecida a las que tienen los quirófanos.

Sobre la más que probable visita de la policía al restaurante, Esteva ha reconocido, resignada, que si tiene que cerrar, cerrará. "Me gustaría que la policía pensara que hay gente que piensa en la sanidad", ha lanzado.

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