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El Ayuntamiento de Barcelona ha abierto una convocatoria para incrementar en 25 agentes la UREP, la unidad de la Guardia Urbana de Barcelona que, entre otras funciones, realiza tareas de orden público. Son los policías antidisturbios de la policía de la ciudad, con formación parecida a la que tienen los Mossos d'Esquadra (ARRO y la BRIMO). Los sindicatos valoran positivamente el refuerzo en este pelotón, muy mermado en los últimos años, pero reclaman un mayor incremento de efectivos. Cinco años después de llegar a la alcaldía, Ada Colau refuerza una unidad que en 2015 pretendía eliminar.

Los guardias valoran positivamente la llegada de nuevos agentes, una situación que no se producía desde 2014, según señalan fuentes municipales. Algunos sindicatos creen que Colau se ha dado cuenta de la "necesidad" que tiene la ciudad de disponer de este grupo de policías. Otros, sin embargo, piensan que la regidora de Barcelona en Comú sigue rechazando la presencia de antidisturbios en la Urbana y que el refuerzo obedece exclusivamente a la petición de la prefectura y a la "obligatoriedad" de la administración por prestar los servicios policiales necesarios para cumplir la Ley.

MÚLTIPLES LABORES

"Colau no quiere esta unidad. Ha sido una decisión de Pedro Velázquez (jefe de la Guardia Urbana). "Nos gusta, pero es insuficiente. Creemos que es necesario incrementar el grupo en 150 agentes", opina Manel García, secretario general de Sapol. "Los comunes han visto que esta unidad funciona de maravilla. Puede asistir a cualquier problema puntual que surja en un punto concreto de la ciudad. Somos más que necesarios", subraya el responsable de Comisiones Obreras (CCOO) del cuerpo, Jordi Gallart. 

Miembros de los antidisturbios en el desalojo de la acampada independentista del noviembre de 2019 / @Oxido71426395
Miembros de los antidisturbios en el desalojo de la acampada independentista del noviembre de 2019 / @Oxido71426395

La UREP (Unidad de Refuerzo de Emergencias y Proximidad) se creó en el 2000. En la actualidad realiza labores de seguridad ciudadana, controles de alcoholemia, civismo y asiste a otras unidades del cuerpo en todo la ciudad. Actualmente la integran 140 miembros, según datos del Ayuntamiento. Las jubilaciones y peticiones de traslado a otros destinos han provocado una pérdida de 60 efectivos en seis años. "En 2021 seguiremos incorporando agentes ante la expectativa de crecimiento del cuerpo", comentan fuentes del consistorio. 

SANGRÍA DE EFECTIVOS

Los sindicatos coinciden en denunciar una sangría constante de efectivos que no se ha subsanado durante los cinco años que Colau lleva al frente del gobierno municipal. Calculan que los antidisturbios no superan el centenar de funcionarios. "Los prejuicios de la alcaldesa con la unidad no han cambiado. Este incremento era una necesidad imperiosa. La unidad debe existir, sí o sí. En la Guardia Urbana hay antidisturbios y eso se tiene que decir. Tienen formación en orden público, los medios necesarios y están preparados", afirma tajante Eugenio Zambrano, portavoz de la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF).

Las nuevas plazas del grupo reforzarán el turno de noche. Serán policías que ya están en otras unidades de la Guardia Urbana y trabajarán de 22.00 a 07.00 horas todos los fines de semana del año y las vísperas de festivo. Es el turno con más miembros, actualmente 38, un grupo que en el punto álgido del pelotón, en 2009, lo conformaban unos 120 policías.

Desde UGT, Juan Francisco Rodríguez celebra la noticia y admite que "mucha gente" se ha marchado de la unidad. El responsable de este sindicato en las policías locales de Cataluña enfatiza la polivalencia de la UREP y se desmarca de la etiqueta de policía "antidisturbios". Los funcionarios también actúan en operativos contra el top manta, los hurtos, lateros y realizan control del tráfico. Rodríguez aplaude que, a pesar del "ruido mediático" de los últimos años sobre una posible eliminación de la sección, esto no ha sucedido.

85 ASPIRANTES

A finales de octubre se publicaron la lista de los 69 agentes que han pasado el primer filtro y que realizarán las pruebas para entrar en el cuerpo. En total, 85 urbanos pidieron entrar en la UREP y 16 fueron descartados por no cumplir los requisitos. Una de estas condiciones es la antigüedad, ya que el cuerpo no permite que un policía recién graduado en la Escuela de Policía entre en esta unidad.

Furgonetas de la UREP
Furgonetas de la UREP aparcadas en una imagen de archivo / GUARDIA URBANA
 

Una vez superadas las pruebas, entre las que se incluye una entrevista personal y unos exámenes físicos, los aspirantes realizan un curso de 15 días que deben aprobar en el Instituto de Seguridad Pública de Cataluña (ISPC). Los planes del Ayuntamiento pasaban por incorporar a los nuevos miembros en Navidad, pero la pandemia está ralentizando los cursos policiales de diferentes cuerpos que acoge el ISPC. Además, desde Sapol señalan que las pruebas físicas han estado paradas a causa del cierre de gimnasios y centros deportivos y que el consistorio está intentando encontrar un lugar que permita hacer las pruebas con seguridad. A partir del 23 de noviembre la situación se podría desbloquear.

'NOS MIRABAN CON LUPA'

Con la llegada al poder, el equipo de Colau dio instrucciones al entonces intendente mayor de la GUB, Evelio Vázquez, para "debilitar" a la unidad antidisturbios y "extirparla", según fuentes sindicales. Se facilitó a sus miembros el cambio a otros destinos. Eso, sumado a las jubilaciones y a la falta de nuevos ingresos, mermó el grupo. "Nos miraban con lupa para que no hiciéramos ninguna patinada, pero lo cierto es que no dimos ni una. El reportaje Ciutat Morta (una denuncia sobre un supuesto complot policial, político y judicial) influyó. Hizo mucho daño", señala Gallart (CCOO).

Un agente de los antidisturbios durante la redada contra los narcopisos del pasado 7 de octubre en el Raval / GUARDIA URBANA
Un miembro de la actual UREP durante la macrorredada contra la droga en el Raval el pasado 7 de octubre / GUARDIA URBANA

En febrero de 2020, Colau presentó el nuevo modelo de la unidad, la UREP (antes USP), un cuerpo cuyas atribuciones en orden público se diluyeron, sin perderlas, y que prioriza el patrullaje con tareas de seguridad ciudadana, el apoyo a los distritos y labores de medio ambiente. "Es una unidad básica que hemos diseñado para la Guardia Urbana del futuro, como especialistas de la seguridad ciudadana y el apoyo a las situaciones de emergencia", recalca el Ayuntamiento.

"Las tareas han ido cambiando, pero las líneas generales siempre son las mismas. Somos un cuerpo con muchas funciones", destaca Rodríguez. En la sección, sin embargo, existe malestar entre los miembros por las pérdidas de atribuciones de orden público. Así lo afirman, al menos, Sapol y CSIF. El pasado 12 de noviembre, un miembro de la unidad denunciaba a este medio la inquietud "generalizado" por este motivo.

UNA DECENA DE MUJERES

El consistorio explica que el proceso de selección ya estaba previsto con anterioridad, pero que ha llegado con más "lentitud" debido a la aprobación de nuevas plazas de la Guardia Urbana y a las modificaciones necesarias que se aprobaron en la Ley de Policías Locales sobre los presupuestos de género.  Actualmente una decena de policías antidisturbios son mujeres.  

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