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“En cinco años como usuario nunca me había encontrado con una comida tan mala”, así es como Alfredo Segura describe a Metrópoli Abierta la pésima calidad de los platos que le sirven en el comedor social del Casal de Gent Gran Pati Llimona, propiedad del Ayuntamiento de Barcelona. Escucharle significa recordar lo injusto que es que ancianos con pocos recursos también deban convivir con la precariedad a la hora de comer.  

BAJA CALIDAD

Al otro lado del teléfono, este hombre de 75 años asegura que desde hace unos tres meses los usuarios deben soportar que les sirvan pésimos platos como “arroz duro”, tortilla que “parece de plástico” o “sopa con gusto a agua y con cuatro fideos”, entre otros. Para Segura, el infame trato que les ofrece este servicio de catering, cuyo nombre el consistorio no ha querido compartir con este diario, ha llevado a unos 15 ancianos a dejar el comedor social. “Hay personas que solo hacen esta comida al día y les sirven platos que no se pueden llevar a la boca”, agrega.

Se trata de una opinión similar a la de la usuaria Reyes Rodríguez. No solo denuncia a este medio que muchos ancianos no son capaces de masticar con la dentadura piezas de carne duras”, también que se sirve zanahoria con exceso y “una especie de lomo seco” que no se puede tragar, entre otros. Después de comer en este punto de Barcelona durante aproximadamente un año, Rodríguez está a punto de tocar su límite. “He llegado a coger asco a la comida. A veces no quiero ir”, sostiene indignada la mujer de 58 años.

Entrada del Casal de Gent Gran Pati Llimona / ALBA LOSADA
Entrada del Casal de Gent Gran Pati Llimona / ALBA LOSADA

Rodríguez y Segura detallan que trasladaron sus quejas en el Consell de Gent Gran de Ciutat Vella hace unos 15 días, donde “miembros del Ayuntamiento” les respondieron que arreglarían la situación. En esta reunión, que tuvo lugar en la plaza del Bonsuccés, también estuvo presente el conseller del distrito de Ciutat Vella para Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Jordi Callejo. “Vi en primera persona qué decían. Por ejemplo, Reyes se puso a llorar. Es una auténtica vergüenza porque este servicio lo paga el Ayuntamiento con dinero público”, señala Callejo al traer al presente el momento en el que todos los presentes vieron la tristeza y la indignación de algunos beneficiarios del Casal de Gent Gran Pati Llimona y del Casal Josep Trueta, que según él, pasan por problemáticas similares.

ESCASEZ DE COMIDA

Además de encontrarse con comida de baja calidad, los ancianos que acuden regularmente al Casal de Gent Gran Pati también se topan con raciones poco abundantes. “Son para niños. Nos pueden servir medio trozo de pescado, media patata o media manzana hervida de postre. Y la verdura, casi ni la ves. Solo nos sirven un puñadito”, lamenta Rodríguez al hablar de una realidad que corrobora Segura. “La cola de rape es ridícula. Si sacas las espinas, te quedas sin nada”, añade.

Rodríguez y Segura no son los únicos que alertan de esta realidad. La exusuaria Antonia Montes, de 70 años, ha confirmado a este diario que “hay platos que no existe Dios que se lo coma”. Y los usuarios a los que este mediodía ha consultado Metrópoli Abierta cuando salían del comedor social, también hablan de este nefasto servicio. “La cantidad está bien, pero las legumbres están duras y el arroz pasado”, dice Eduardo Chueca sobre unos platos con los que también debe lidiar Manuela Heredia. “Como la comida no entra ni por los ojos, hay muchos que se han puesto malos de la barriga”, añade. Acto seguido, reconoce que este miércoles se ha quedado sorprendida por lo “abundantes que eran las raciones” cuando, lo habitual en los últimos meses, ha sido encontrarse en la mesa “cuatro judías y unas pocas patatas”.

RESPUESTA DEL AYUNTAMIENTO

Fuentes municipales comunican a Metrópoli Abierta que “en el caso del comedor social del Pati Llimona se ha podido constatar la existencia de quejas por una parte de las personas usuarias sobre las pequeñas cantidades de comida”. Es por eso que añaden que el consistorio “ha trasladado estas quejas a los responsables de la empresa concesionaria, que se ha comprometido a introducir mejoras en este sentido y supervisar que se apliquen correctamente de forma inmediata”.

Por su parte, Callejo considera que esta situación es inadmisible, por lo que ERC ha registrado un ruego en el Ayuntamiento solicitando explicaciones sobre qué está ocurriendo en el Casal de Gent Gran Pati Llimona y en el Casal Josep Trueta. Ahora está a la espera de tener una respuesta que pueda esclarecer por qué se ha privado a un grupo de ancianos de tener una alimentación digna.

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