Las personas sintecho son agredidas, de forma reiterada, en las calles de Barcelona. Un 60% de estos ciudadanos que lleva cinco años o más durmiendo al raso ha sido víctima de una agresión física y/o verbal, según los datos que maneja Arrels Fundació, una de las entidades más importantes de Barcelona que trabaja en la atención de la gente sin hogar. Entre las personas que llevan menos de cinco años en la vía pública, el porcentaje de ataques es menor, aunque igual de preocupante: alrededor de un 40%.

El asesinato de cuatro personas sin hogar en las calles de Barcelona durante el estado de alarma ha mostrado, una vez más, la fragilidad de este colectivo. La última de las víctimas murió la noche del pasado lunes, como las otras, en el Eixample. Fue golpeada de forma brutal en la cabeza como otros dos fallecidos.

A las pocas horas, los Mossos arrestaron a un brasileño, de 35 años, que vivía en una caravana en San Cugat, como el presunto autor. El intendente de los Mossos, Joan Carles Granja, dijo que el detenido podía sufrir algún tipo de trastorno mortal.

EL PRIMER MUERTO, EL 19 DE MARZO

El primero de los asesinatos tuvo lugar hace algo más de un mes, el pasado 19 de marzo, en València con Sardenya, cerca del lugar del crimen del 27 de abril, mientras que los otros dos fueron el 16 de abril en el barrio de Fort Pienc (en la carretera de Ribes con la calle de Lepant), junto al Auditori, y el 18 de abril en la calle de Casp con la de Pau Claris.

Durante últimas semanas, los Mossos creían que una misma persona podía estar detrás de la muerte de tres de los indigentes. Ahora, los Mossos investigan si el ciudadano brasileño también es el autor del hombre muerto el 19 de marzo en Rosselló con Sardenya y que, en principio, se atribuyó a una pelea. Un quinto indigente apareció calcinado en Collserola la semana pasada, aunque, en este caso, la policía autonómica opina que el deceso pudo ser accidental. En cualquier caso, las investigaciones continúan abiertas, precisan fuentes policiales. 

TRES DE LOS FALLECIDOS, CONOCIDOS DE ARRELS 

En conversación con Metrópoli Abierta, la responsable del equipo jurídico de Arrels Fundació, Bea Fernández, explica que en la entidad conocían a los tres primeros asesinados. "Dos eran españoles y otro, extranjero. Dos tenían unos 60 años y el tercero, 23". La cuarta víctima, la fallecida el 27 de abril por la noche, era francesa y tenía 32 años.

Fernández subraya que durante estas semanas de reclusión por el coronavirus, "la sensación de inseguridad" aumenta entre las personas que duermen en la calle. "Están acostumbradas a pasar desapercibidas, y ahora son los únicas que están todo el día en la intemperie. Ahora son mucho más visibles y están más expuestas a situaciones de riesgo", afirma.

El pasado 22 de abril, Arrels denunciaba otras situaciones de aporofobia por parte de la ciudadanía y de abuso por parte de los cuerpos de seguridad. "No puede ser que vecinos y vecinas tiren piedras y agua a personas que pernoctan en la calle ni que la policía impida llegar al servicio de duchas a un hombre, a pesar de tener el permiso de desplazamiento por necesidad básica emitido por el Ayuntamiento de Barcelona y que acredita que vive en la calle", decía la entidad en un comunicado.

Una voluntaria de Arrels atiende a una persona sintecho / ARRELS FUNDACIÓ
​Una voluntaria de Arrels atiende a una persona sintecho / ARRELS FUNDACIÓ

Desde la aplicación del estado de alarma, en Arrels han recogido 27 casos de vulneración de derechos. El 19 de marzo, Metrópoli Abierta publicó en exclusiva la denuncia de Arrels que la Guardia Urbana había multado a personas sintecho durante el confinamiento. Arrels tiene contabilizadas nueve sanciones, explica su director, Ferran Busquets, cinco de las cuales han recibido directamente y han llevado al Ayuntamiento para que sean anualadas.

714 ALOJADOS EN EQUIPAMIENTOS

A lo largo del año, unas 1.200 personas duermen a diario en la calle en Barcelona. A éstas hay que añadir otras 2.200 que pernoctan en equipamientos o pisos públicos o de entidades como Arrels. El Ayuntamiento dice que ahora hay más de 600 hombres y mujeres alojados en siete equipamientos abiertos con 714 plazas por la pandemia, lo que significa que más de 500 personas sintecho pueden seguir durmiendo al raso durante el confinamiento.

Fernández, de Arrels, comenta que no sabe cuánta gente sigue a la intemperie, pero cree que es mucha. Desde hace unos días, equipos de Arrels peinan a diario zonas de Sants, la Sagrada Familia y otros puntos del Eixample para ofrecer a estas personas comida y atención social. "En estos emplazamientos puede haber unos 140", apunta la responsable del equipo jurídico de la entidad.

Entre otros servicios, Arrels mantiene en funcionamiento un centro abierto en la calle de la Riereta, 24 para la atención de las personas sintecho que funciona de lunes a viernes, y tiene alojadas a otras 205 en distintos espacios de la ciudad.

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